Rue20 Español/Madrid
Walid El Moumen
Las declaraciones del expresidente español Mariano Rajoy sobre la selección francesa han abierto una crisis política y diplomática entre Madrid y París en plena celebración del Mundial de 2026. El Gobierno de Emmanuel Macron ha acusado al exmandatario de realizar comentarios “racistas” e “inaceptables”, mientras que Pedro Sánchez ha defendido una idea de ciudadanía basada en la integración y ha condenado cualquier discurso que cuestione la pertenencia de los ciudadanos por su origen.
La polémica nació tras una columna publicada por Rajoy en la que analizaba un hipotético enfrentamiento entre España y Francia en las semifinales del torneo. El expresidente del Gobierno español elogió el nivel deportivo de los franceses, pero añadió una frase que provocó una fuerte reacción en Francia: “un altísimo nivel, eso sí, sin franceses”.
La afirmación fue interpretada por las autoridades francesas como un cuestionamiento de la nacionalidad de los jugadores de la selección de Didier Deschamps, un equipo formado por futbolistas con diferentes orígenes familiares, pero todos ellos ciudadanos franceses.
El Ejecutivo francés recordó que los 26 jugadores convocados para el Mundial tienen nacionalidad francesa. La mayoría nacieron en Francia, mientras que otros, como Michael Olise, Marcus Thuram y Brice Samba, nacieron fuera del territorio francés pero cuentan igualmente con la ciudadanía del país.
El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, calificó las palabras de Rajoy de “absolutamente inaceptables” y defendió que la selección representa la realidad de una Francia “diversa” en la que “todo el mundo puede encontrar su lugar”. El responsable de Interior advirtió además de que este tipo de discursos pueden alimentar los ataques racistas contra los futbolistas, especialmente contra figuras como Kylian Mbappé.
La reacción del Gobierno galo fue secundada por otros miembros del Ejecutivo. La ministra de Ultramar, Naïma Moutchou, denunció que cada éxito de los Bleus vuelve a estar acompañado por mensajes racistas contra algunos jugadores, mientras que la ministra encargada de la Lucha contra la Discriminación, Aurore Bergé, reclamó que el fútbol siga siendo un espacio donde el mérito deportivo esté por encima del origen o del apellido.
La polémica también alcanzó a la oposición francesa. El líder socialista Olivier Faure recordó que Francia “no es una nación étnica”, mientras que el dirigente comunista Fabien Roussel calificó las palabras de Rajoy como una expresión de racismo hacia una selección que considera plenamente francesa.
La Embajada de Francia en España intervino igualmente en el debate a través de la red social X, donde recordó que todos los integrantes del combinado nacional son franceses y que su nacionalidad “no está en discusión”.
Desde España, Pedro Sánchez respondió con un mensaje en el que defendió una concepción abierta de la identidad nacional. “Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él”, escribió el presidente del Gobierno.
Sánchez añadió que “España es de quien la ama y la trabaja. No de quien la avergüenza con declaraciones xenófobas”, en una referencia indirecta a las palabras de Rajoy. El jefe del Ejecutivo cerró su mensaje con una alusión al duelo deportivo entre ambos países: “Francia, nos vemos en semifinales. Que gane el mejor y que pierda el racismo”.
Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel.
Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él. Jugando al fútbol. Cuidando a nuestros mayores. O abriendo negocios.
España es de quien la ama y la…
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) July 12, 2026
Este conflicto ha acabado con las dudas de quienes todavía defienden la no politización del fútbol, al demostrar que este deporte forma ya parte del soft power de los países y constituye una herramienta poderosa capaz de unir a todo un pueblo, pero también de generar enfrentamientos diplomáticos y guerras verbales. Es el caso de Francia y España, dos países vecinos que comparten fronteras terrestres y cuya relación se ha visto tensionada por una polémica surgida en torno a la identidad nacional de una selección de fútbol.
