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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitó este lunes la zona afectada por el grave incendio forestal declarado en la provincia de Almería, donde supervisó las labores de emergencia y coordinación tras una tragedia que ha dejado, hasta el momento, 13 fallecidos.
Sánchez se desplazó hasta la localidad de Turre, donde acudió al puesto de mando avanzado para trasladar su apoyo a los equipos de bomberos, servicios de emergencia y responsables de la operación desplegada para controlar el incendio. Durante su visita, el jefe del Ejecutivo español afirmó que «el cambio climático mata», vinculando la magnitud del desastre con el aumento de fenómenos meteorológicos extremos.
El incendio, iniciado el pasado jueves por la noche en una zona próxima a la costa mediterránea, se convirtió en uno de los más mortíferos registrados en España en los últimos años. La rápida propagación de las llamas, favorecida por una orografía complicada con barrancos y viviendas dispersas, dejó atrapadas a varias personas mientras intentaban abandonar la zona a pie o en sus vehículos.
La mayoría de las víctimas son ciudadanos extranjeros, según las autoridades. El fuego ha arrasado unas 7.000 hectáreas de superficie, aunque la evolución meteorológica permitió mejorar la situación durante el fin de semana. El cambio del viento y el incremento de la humedad facilitaron las labores de extinción, permitiendo que alrededor de 1.500 personas evacuadas comenzaran a regresar a sus hogares.
Las autoridades mantienen la prudencia sobre el número definitivo de desaparecidos mientras continúan los trabajos de identificación de los cuerpos encontrados. La tragedia ha reabierto en España el debate sobre la prevención de incendios forestales y la creciente vulnerabilidad del país ante los efectos del cambio climático.
Durante su intervención, Sánchez recordó que el Gobierno prepara un refuerzo de los medios destinados a combatir los incendios y defendió la necesidad de un mayor despliegue estatal ante una amenaza que, según afirmó, «va a más». El presidente español señaló que las olas de calor extremo, con temperaturas superiores a los 40 grados, están aumentando el riesgo de incendios de gran escala.
El mandatario también recordó que España perdió el año pasado cerca de 400.000 hectáreas por incendios forestales, la cifra más elevada registrada por el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, un dato que refleja la dimensión del desafío climático al que se enfrenta el país.
