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Meryem Ghoua
El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, afirmó, anteayer lunes, durante una sesión en el Ayuntamiento de Sevilla, que el estadio de La Cartuja será sede de «la final o una semifinal» del Mundial 2030, que albergará Marruecos junto con España y Portugal.
Esta declaración sorprendió, ya que no se ajusta a las aspiraciones iniciales de la ciudad. De hecho, se espera que la final se juegue en el Santiago Bernabéu o el Estadio Hassán II de Casablanca, aunque oficialmente aún no hay nada confirmado.
Cuando hablaba de los avances necesarios para el cierre del anillo de la red de cercanías de Sevilla, el alcalde, refiriéndose a la gran cita futbolística de dentro de cinco años, dijo: «Aquí todavía, la única línea de cercanías no tiene cerrado su anillo, lo cual sería fundamental para el área metropolitana de Sevilla y pensando también en ese futuro Estadio de La Cartuja que va a acoger una final o semifinal del Mundial de Fútbol del año 2030».
Aunque su declaración inicial parecía ambiciosa, Sanz aclaró que Sevilla aspira a acoger un partido de la fase final del Mundial 2030.
Así que, solo un par de horas después de sus declaraciones iniciales, José Luis Sanz tuvo que matizar sus palabras. Aclaró que en realidad quiso decir que «la Cartuja acogerá la fase final del Mundial», pero en ningún momento su ciudad será sede de la final del Mundial 2030.
Sanz añadió con un toque de ironía: «Si la FIFA quiere elegir Sevilla como sede de la final o semifinal, ¡estaremos encantados de recibirlas!»
Así, Sevilla aspira a ser sede de uno de los partidos más importantes del Mundial 2030. Una semifinal de este torneo sería ya un gran evento a nivel mundial. La final, por supuesto, sería el broche de oro, pero otros estadios como el Santiago Bernabéu también tienen aspiraciones de acogerla. Además, Marruecos también tiene sueños de albergar la gran final en Casablanca.
Es de mencionar que el Estadio de La Cartuja acometió una importante renovación interior en los últimos meses, eliminando la pista de atletismo, rebajando la altura del terreno de juego y añadiendo una nueva grada baja de asientos para aumentar la capacidad, pensando tanto en la final de la Copa del Rey, que se celebró el pasado mes de abril, como en las próximas temporadas en las que jugará el Betis sus partidos como local y sobre todo en el Mundial de Fútbol de 2030.
