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La histórica influencia económica de Francia en Argelia se encuentra en una situación precaria. Empresas francesas, incluidas gigantes como Renault, contemplan su retirada del mercado argelino ante crecientes obstáculos regulatorios y el deterioro de las relaciones bilaterales entre ambos países.
Este escenario plantea serias dudas sobre el futuro de la asociación franco-argelina y la capacidad de Francia para mantener su posición tradicional frente al avance de otras potencias internacionales.
Hidrocarburos: Un pilar que se debilita
El sector de los hidrocarburos, pilar tradicional de la relación económica bilateral, muestra signos de debilitamiento. Si bien Argelia se mantiene como el tercer proveedor de petróleo crudo y gas natural para Francia, las importaciones francesas desde este país norteafricano disminuyeron más del 10% el año pasado, según datos de las aduanas francesas.
Paralelamente, Francia ha incrementado sus importaciones de hidrocarburos estadounidenses, señal de una reconfiguración de los equilibrios comerciales.
A pesar de que Francia sigue siendo el segundo socio comercial de Argelia, con exportaciones como repuestos de automóviles, maquinaria, productos farmacéuticos y agrícolas que crecieron un 6,6% el año pasado, la realidad sobre el terreno es menos alentadora.
La reciente cancelación unilateral por parte de Argelia de su participación en la Feria Internacional de Alimentos de París y la suspensión del encuentro entre empresarios argelinos y la organización francesa MEDEF, previsto para mayo, son indicadores de la tensión existente.
Además, persisten trabas administrativas que dificultan el comercio bilateral, a pesar de las negativas oficiales argelinas.
Competencia internacional en ascenso
Esta situación de incertidumbre se produce en un contexto de creciente competencia internacional. Países como Italia, China, Estados Unidos, Turquía y Alemania, sin el peso de la historia colonial, están fortaleciendo sus lazos económicos con Argelia.
La empresa italiana FIAT ha incursionado en el mercado argelino; mientras que Renault, que invirtió 50 millones de euros en una fábrica en Orán en 2014, ha detenido su actividad, un posible preludio a su retirada definitiva, según fuentes consultadas por Radio France.
Diversificación de socios estratégicos argelinos
La diversificación de socios estratégicos de Argelia también se evidencia en el sector energético, donde Estados Unidos y Alemania han establecido nuevas asociaciones con la empresa estatal Sonatrach para desarrollar la producción de hidrocarburos en alta mar.
En el sector agrícola, Italia ha firmado acuerdos estratégicos con Argelia, mientras que este país impulsa proyectos a gran escala con participación estadounidense y turca para aumentar su producción local de cereales y derivados lácteos, sectores donde Francia tradicionalmente ha tenido una fuerte presencia.
La interdependencia económica entre Francia y Argelia, forjada durante décadas, dificulta una ruptura abrupta.
Argelia depende de Francia para la importación de materias primas para la producción de pan y lácteos, repuestos para sus camiones de bomberos (Renault) y el mantenimiento de sus sistemas de transacciones bancarias (Thalès).
Sin embargo, la pérdida de terreno de Francia es palpable. Hasta 2019, dominaba el 90% del mercado argelino del trigo blando, pero actualmente no exporta nada debido a la competencia de Ucrania y Rusia.
Con una tasa de crecimiento proyectada del 3% para 2025, según el FMI, Argelia se presenta como un mercado atractivo.
Mientras China, Turquía, Italia y Estados Unidos tejen alianzas estratégicas, el sector privado francés expresa su preocupación por la pérdida de su posición en la tercera mayor economía de África.
Para Francia, la necesidad de revisar sus estrategias políticas y económicas se vuelve imperante, en un contexto donde el mapa económico de Argelia se dibuja cada vez más desde múltiples capitales, y no solo desde París.
