Rue20 Español/ Casablanca
Sobre los gustos no hay nada escrito, reza el refrán. Entre los gustos y las posturas hay una gran diferencia. La diplomacia no está regida por los gustos, sino por los intereses, la confianza y el respeto. Cuando se pierde uno de estos pilares, resulta difícil recuperarlo fácilmente.
El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, José Manuel Albares, ha afirmado hoy viernes que le gusta que la embajadora marroquí en España, Karima Benyaich, regrese pronto a Madrid. Sin embargo, el mismo ministro es consciente de que esta deseada vuelta no depende de él. Y lo confirmó.
España intenta darle tiempos al tiempo para llegar a una reconciliación total con Marruecos tras la crisis diplomática inacabada desatada por la entrada clandestina y bajo identidad falsa del presunto líder del Polisario, Brahim Gali, a España el día 18 del pasado abril.
Hasta ahora, Marruecos pide a España que tome una postura clara y atrevida acerca del conflicto del Sáhara y salir de la «zona confort». El Gobierno español entendió el mensaje. Las últimas declaraciones españolas mandan señales positivas a Rabat, pero todas son dichos sin hechos. La Diplomacia es dichos y hechos.
Albares ha destacado que las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos siguen «totalmente normales». Dijo también que la embajada marroquí en Madrid mantiene unas relaciones fluidas y normales con su ministerio, aclarando, también, que la embajada española en Rabat mantiene unas relaciones fluidas con Exteriores de Marruecos.
En Marruecos, las buenas declaraciones se agradecen, pero la vuelta a la normalidad tiene un sendero: a seguir la nueva dinámica acerca del Sáhara marroquí.
