Rue20 Español/Rabat
Mientras España celebraba su segundo título mundial de fútbol, en las aguas del Estrecho se vivía una noche de máxima tensión migratoria. Cerca de 200 personas, en su mayoría de origen argelino, intentaron alcanzar a nado Ceuta desde las costas marroquíes, aprovechando los festejos por la victoria de la selección española. La rápida intervención de la Marina Real marroquí resultó determinante para contener lo que pudo haber sido una oleada de proporciones mucho mayores.
Fuentes oficiosas de la Guardia Civil consultadas por el diario español El Faro de Ceuta confirmaron que Marruecos desplegó tres embarcaciones —dos de pequeño tamaño y una de gran capacidad— que interceptaron y recogieron del agua a los nadadores antes de que pudieran alcanzar aguas territoriales españolas. La mayoría de los intentos se concentraron en la zona del Tarajal, aunque también se registraron incursiones, en menor medida, por el sector de Benzú, desde la localidad marroquí de Belyounech, donde una treintena de personas fueron interceptadas y devueltas por la Marina Real. Los intentos de aproximación a la valla fronteriza fueron, en cambio, marginales.
La actuación de las autoridades marroquíes adquiere una relevancia extraordinaria en el contexto del reciente cambio normativo en España. El pasado 8 de julio, el Tribunal Supremo español confirmó que la ley de Extranjería no permite aplicar las denominadas “devoluciones en caliente” a los migrantes interceptados en alta mar que pretendan entrar a nado en Ceuta y Melilla. La sentencia, que desestimó un recurso del Gobierno español, establece que el rechazo en frontera solo es aplicable a quienes intentan cruzar “superando los elementos de contención fronterizos establecidos, como las vallas”.
Como consecuencia, los agentes de la Guardia Civil han recibido instrucciones claras de no proceder a la devolución inmediata de los migrantes que logren llegar a nado a las costas de Ceuta. Las operaciones de rescate en el mar quedan ahora sujetas a un marco jurídico diferente, lo que ha incrementado la dependencia de las patrullas marroquíes para prevenir los cruces antes de que los migrantes entren en aguas españolas.
Fuentes de los servicios de seguridad ya habían advertido que la final del Mundial podría disparar los intentos de travesía, especialmente en caso de victoria española. Los hechos han confirmado esos pronósticos, y las autoridades mantienen ahora un nivel de vigilancia elevado ante la previsión de que la presión migratoria pueda intensificarse durante el mes de agosto, período estival que históricamente registra un aumento de los intentos de cruce.
La intervención de la Marina Real marroquí en aguas territoriales del Reino se ha convertido en un factor esencial para contener la presión migratoria sobre Ceuta. La clave está en si Marruecos interviene, y esta pasada noche lo hizo con contundencia. Los esfuerzos del Reino de Marruecos en la vigilancia de sus costas y en la prevención de las travesías irregulares no solo protegen la integridad de sus fronteras, sino que contribuyen de manera decisiva a la estabilidad de toda la región del Estrecho.
Con la vista puesta en el mes de agosto, las autoridades de ambos países mantienen dispositivos reforzados. Marruecos, fiel a su compromiso con la gestión ordenada de los flujos migratorios, continúa demostrando que su papel es insustituible para preservar la seguridad y la estabilidad en una de las fronteras más sensibles del Mediterráneo.
