Marruecos culmina la planificación del tramo nacional del Gasoducto Africano Atlántico

 

Rue20 Español/Rabat

Marruecos desvela los detalles definitivos del tramo nacional del Gasoducto Africano Atlántico: una infraestructura de 2.220 kilómetros que conectará el gas nigeriano con Europa.

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El estudio de impacto ambiental y social marca el pistoletazo de salida para la fase preconstructiva del megaproyecto, que movilizará más de 7.000 trabajadores en el reino y cuya decisión final de inversión se espera para finales de 2026, según un informe de Asharq Bloomberg.

El Reino de Marruecos ha dado un paso de gigante en su estrategia de convertirse en el eje energético del Atlántico. La finalización de los estudios de ingeniería y del evaluación de impacto ambiental y social correspondiente al tramo marroquí del Gasoducto Africano Atlántico (AAGP), que unirá Nigeria con Europa a través de 13 países de la fachada atlántica, ha permitido desvelar los detalles técnicos y el calendario de ejecución de una de las infraestructuras más ambiciosas jamás concebidas en el continentew según las mismas fuentes.

El proyecto, impulsado por Su Majestad el Rey Mohammed VI y el entonces presidente nigeriano Muhammadu Buhari en 2016, entra ahora en su fase preconstructiva. Según la documentación del estudio, el tramo marroquí se extenderá a lo largo de 2.220 kilómetros, de los cuales 1.830 serán terrestres y 390 submarinos, discurriendo estos últimos por aguas territoriales marroquíes. La inversión total para este segmento nacional se estima en 25.000 millones de dólares.

Un trazado mixto, sostenible y estratégicamente diseñado

El estudio de impacto ambiental, elaborado bajo la supervisión de la Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas (ONHYM) y la compañía nigeriana NNPC Ltd, concluye que la solución «híbrida» (tramos terrestres y submarinos) es la que ofrece el mejor equilibrio entre criterios económicos, geopolíticos y medioambientales.

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La opción de un gasoducto completamente submarino paralelo a la costa atlántica fue descartada por sus elevados costes de construcción y mantenimiento, su complejidad técnica y su posible impacto sobre los ecosistemas marinos. En su lugar, el trazado definitivo en Marruecos ha sido modificado escrupulosamente para evitar zonas habitadas y espacios naturales protegidos, manteniendo una distancia mínima de un kilómetro respecto a hábitats ecológicos sensibles. Entre las áreas protegidas consideradas se encuentran la Reserva de la Biosfera del Argan, reconocida por la UNESCO, y los humedales incluidos en el Convenio de Ramsar, como la Bahía de Dajla, de acuerdo con las mismas fuentes.

En un gesto de planificación y respeto por el desarrollo urbano futuro, la ubicación de la estación de recepción prevista en las proximidades de Dajla fue desplazada unos 20 kilómetros al sur para no interferir con la expansión prevista de la ciudad. Además, los estudios de seguridad recomiendan establecer un perímetro de exclusión de 324 metros alrededor de las estaciones de compresión y recepción para evitar la urbanización futura en las proximidades de estas infraestructuras críticas.

Infraestructura de primer nivel: Cuatro estaciones de compresión y dos de recepción

Para garantizar el flujo continuo y eficiente del gas a lo largo de los más de 2.200 kilómetros del trazado marroquí, el proyecto contempla la construcción de cuatro estaciones de compresión de última generación.

Estas instalaciones, fundamentales para mantener la presión del gas en un gasoducto de 48 pulgadas de diámetro, estarán ubicadas estratégicamente cerca de las ciudades de Bojador, Tan-Tan, Agadir y Safí.

Cada estación, separada por distancias de entre 300 y 320 kilómetros, ocupará una superficie aproximada de 64 hectáreas. Su ubicación ha sido seleccionada meticulosamente en función de la proximidad a puertos y redes de transporte, lo que facilitará el traslado de equipos de gran tonelaje y la prestación de servicios tanto durante la fase de construcción como a lo largo de su explotación.

Además, el tramo marroquí contará con dos estaciones de recepción. La primera, situada cerca de Dajla, recibirá el gas procedente de Mauritania a través del tramo submarino. La segunda, ubicada en la provincia de Uazán, será el punto de conexión directa con el Gasoducto Magreb-Europa (GME), la infraestructura existente que atraviesa el norte de Marruecos y enlaza con la red gasista europea a través de España. Esta conexión permitirá exportar el gas nigeriano a los mercados europeos mediante la red ya existente. El proyecto también incluirá 61 estaciones de válvulas de bloqueo para el aislamiento rápido de tramos en caso de mantenimiento o emergencia.

La magnitud de la obra requiere una logística colosal. Se instalarán seis campamentos temporales a lo largo del recorrido marroquí, cada uno de ellos con una extensión de hasta 20 hectáreas. Estos campamentos, que cubrirán aproximadamente 300 kilómetros del trazado cada uno, albergarán alojamientos para los trabajadores, almacenes para las tuberías y talleres de mantenimiento de maquinaria.

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Durante la fase de construcción, se estima que cada campamento acoja entre 1.000 y 1.200 trabajadores. En una apuesta decidida por el desarrollo socioeconómico del reino, el estudio especifica que se dará prioridad a la contratación de mano de obra local, respaldada por programas de formación especializada para garantizar que los profesionales marroquíes adquieran las competencias necesarias.

La ejecución de la obra se llevará a cabo mediante contratos independientes de ingeniería, suministro y construcción (EPC), lo que permitirá el desarrollo simultáneo de los distintos componentes y el reparto de los trabajos entre empresas especializadas.

El tramo marítimo, de 390 kilómetros dentro de aguas territoriales marroquíes, se extenderá desde la frontera marítima con Mauritania hasta la región de Dajla. El gasoducto se instalará a profundidades que oscilan entre los 15 y los 100 metros. Para garantizar su estabilidad y protegerlo de las corrientes marinas, se ha proyectado un enterramiento progresivo durante un tramo de unos ocho kilómetros al acercarse a la costa, así como la aplicación de un revestimiento de hormigón, un revestimiento anticorrosión y un sistema de protección catódica. La vida útil operativa de la infraestructura está estimada en 40 años.

El tramo marroquí forma parte de la primera fase (1B) del proyecto global, que se extiende desde Kayar (Senegal) hasta el punto de conexión con el Gasoducto Magreb-Europa en Marruecos. Según el calendario previsto, se espera que la decisión final de inversión (FID) se adopte durante el cuarto trimestre de 2026. Las obras del tramo marroquí, que se prolongarán durante aproximadamente dos años y medio, darían comienzo a continuación, con el objetivo de que las operaciones comerciales y la llegada del primer gas se produzcan en el segundo trimestre de 2031.

El Gasoducto Africano Atlántico, con sus casi 6.900 kilómetros de longitud, no es solo una infraestructura energética. Es el pilar sobre el que se asienta la visión de Marruecos para la integración regional: un proyecto que refuerza la seguridad del suministro energético de los Estados por los que discurre, impulsa el desarrollo económico y la inversión en el sector energético, y consolida al Reino como la puerta de entrada del gas africano a Europa. Con este proyecto, Marruecos no solo construye un gasoducto; está tejiendo el futuro energético del Atlántico.

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