Rue20 Español/Rabat
La Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF) ha construido en la sombra una de las estructuras de captación de talento más formidables del fútbol mundial. Según una investigación publicada por The Athletic, la institución que preside Fouzi Lekjaa mantiene una base de datos con cerca de 3.000 jugadores de origen marroquí que compiten en competiciones europeas. Una estrategia a largo plazo que está dando sus frutos y que sitúa a Marruecos como una potencia en la captación de futbolistas con doble nacionalidad.
El cerebro detrás de este operativo es Rabie Takassa, coordinador del departamento de detección de talento en la diáspora. Takassa, a quien algunos medios ya llaman el «detective» de Marruecos, lidera una red de reclutadores desplegada por toda Europa. Su misión no es otra que rastrear el continente en busca de jóvenes promesas con raíces marroquíes. El trabajo comienza cuando los futbolistas tienen apenas ocho o nueve años.
«Empezamos a identificarlos con ocho o nueve años», explicó Takassa a The Athletic, detallando que el seguimiento se intensifica cuando alcanzan los 12 o 13.
La red de ojeadores se extiende por los principales caladeros de talento: España, Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Italia e incluso Escandinavia. No se limitan a observar el rendimiento deportivo; el seguimiento es integral y contempla el desarrollo del jugador y, fundamentalmente, la construcción de relaciones sólidas con sus familias. El objetivo es que el joven talento se sienta parte del proyecto marroquí mucho antes de que tenga que decidir su futuro internacional.
Esta estrategia meticulosa ha sido clave en los recientes éxitos de la selección marroquí. En el Mundial de 2026, 19 de los 26 jugadores convocados por el seleccionador nacional nacieron fuera de las fronteras del Reino. Una cifra que refleja la pujanza y el acierto de una política de captación que ha convertido a la diáspora en la principal cantera de los Leones del Atlas.
Dos casos recientes ejemplifican la eficacia de este método. El primero es el de Brahim Díaz, quien en 2024 decidió cambiar su fidelidad a España para vestir la camiseta de Marruecos. El segundo es el de Ayyoub Bouaddi, que apenas antes del torneo optó por Marruecos por delante de Francia, tras mantener reuniones con el presidente Lekjaa y el entonces seleccionador Walid Regragui.
Sin embargo, no todos los intentos han tenido éxito. The Athletic revela que Marruecos realizó un esfuerzo considerable para convencer a Lamine Yamal, la estrella del FC Barcelona. Según la investigación, Walid Regragui y Fouzi Lekjaa mantuvieron varias reuniones con el jugador y su familia, tanto en Marruecos como en España. Finalmente, el joven talento decidió representar a España. Una decisión que, pese a la decepción, no empaña el éxito general de una estrategia que sigue cosechando frutos.
El proyecto de captación de la FRMF no es improvisado. Se puso en marcha en 2014, tras la llegada de Fouzi Lekjaa a la presidencia. La federación no solo busca convencer a los jugadores, sino que les ofrece un proyecto deportivo de primer nivel. Para ello, cuenta con un aliado fundamental: el Complejo Deportivo Mohammed VI, cerca de Rabat. Takassa lo define como unas instalaciones que nada tienen que envidiar a los grandes clubes europeos: «Tiene de todo. Alguien que venga del Barcelona, Real Madrid, Chelsea o Manchester City no notaría la diferencia».
El rotativo español Marca también ha puesto el foco en esta estrategia, destacando que Marruecos logró seis cambios de nacionalidad deportiva a su favor en apenas trece días a través de la plataforma de la FIFA. Una muestra de la capacidad de atracción de un proyecto que, como declaró el propio Takassa a la revista Panenka, tiene un objetivo claro: «Debemos hacer que nadie se nos escape».
Marruecos ha entendido que su diáspora no es una periferia, sino un centro de gravedad alternativo. Un recurso estratégico que, bien gestionado, puede llevar a los Leones del Atlas a lo más alto del fútbol mundial. Con una base de datos de 3.000 jugadores y una red de ojeadores en constante funcionamiento, el futuro de la selección marroquí está más asegurado que nunca.
