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Meryem Ghoua
Los datos de Opta confirman el extraordinario rendimiento individual de los jugadores marroquíes, que se despiden del Mundial 2026 entre los ocho mejores del planeta.
El sueño mundialista de Marruecos llegó a su fin este jueves en el Gillette Stadium de Foxborough, donde la selección francesa se impuso por 2-0 en los cuartos de final del Mundial 2026. Un resultado que sabe a despedida prematura para una generación de Leones del Atlas que, pese a la eliminación, ha confirmado su lugar entre la élite del fútbol mundial al situarse, por segunda edición consecutiva, entre las ocho mejores selecciones del planeta.
Los goles de Kylian Mbappé, en el minuto 60, y Ousmane Dembélé, seis minutos después, rompieron la resistencia marroquí en un partido que, durante la primera hora, mantuvo el equilibrio sobre el césped de Boston. Sin embargo, el marcador no refleja ni la épica de un torneo bien jugado ni el brillo individual de una plantilla que ha vuelto a hacer historia.
La participación de Marruecos en esta Copa del Mundo ha sido, sin lugar a dudas, un éxito rotundo. Los pupilos de Mohamed Ouahbi firmaron una fase de grupos inolvidable, arrancando un valioso empate ante la pentacampeona Brasil (1-1) y eliminando a uno de los anfitriones, Canadá, por un contundente 3-0 en los octavos de final.
Según los datos facilitados por Opta, el rendimiento individual de los jugadores marroquíes ha sido de primer nivel. Achraf Hakimi, el capitán y estandarte del equipo, lideró las 41 conducciones progresivas y acumuló 516 metros de progresión con balón, consolidándose como el principal generador de juego ofensivo. Con 399 pases y un 89,2% de acierto en la entrega, el lateral del Paris Saint-Germain se erigió como el martillo del equipo, realizando 118 pases en el último tercio que mantuvieron en vilo a las defensas rivales. Su olfato de gol le permitió anotar un tanto, aunque su xG (goles esperados) de 2,11 indica que pudo haber tenido más fortuna de cara al marco.
En el centro del campo, la batuta la llevó Naïl El Aynaoui. El organizador fue el timón de los Leones del Atlas, completando 408 de sus 442 pases con una asombrosa precisión del 92,3%. Su labor no fue solo creativa; el centrocampista demostró una entrega total con 21 recuperaciones, 7 intercepciones y 18 entradas, siendo el pulmón y el cerebro del equipo a partes iguales.
En el apartado ofensivo, Ismaël Saibari se coronó como el máximo artillero marroquí con tres goles, seguido de Azzedine Ounahi con dos. La aportación de Brahim Díaz, con seis partidos disputados, demostró la profundidad del banquillo marroquí, aunque el jugador del Real Madrid no logró ver puerta en esta edición.
En la retaguardia, Noussair Mazraoui fue un muro, liderando el apartado de despejes con 34 intervenciones. A su lado, Issa Diop completó 24 despejes y ganó el 72,7% de sus duelos, formando una pareja de centrales que infundió respeto.
Pero si hay un nombre que resume el espíritu competitivo de Marruecos, ese es el de Yassine Bounou. El guardameta, héroe en la pasada edición, volvió a ser decisivo bajo los palos. A pesar de encajar seis goles en 570 minutos, el «Bono» realizó 15 paradas con un acierto del 71,4%. Su actuación más brillante llegó en el minuto 25, cuando detuvo un penalti a Mbappé, manteniendo a su equipo con vida en el partido. Los datos de Opta reflejan que evitó +0,4 goles según el modelo de «Post-Shot Expected Goals», una estadística que certifica que Bounou sigue siendo uno de los mejores porteros del mundo.
El seleccionador Mohamed Ouahbi, visiblemente orgulloso de sus jugadores, quiso mandar un mensaje de optimismo tras la derrota. «Hay cierta decepción y, por supuesto, esperábamos conseguir más. Si seguimos de esta manera, el futuro será prometedor. No dejaremos que esta derrota nos quiebre», declaró el técnico al sitio web de la FIFA. Ouahbi reconoció la superioridad gala en el primer tiempo, pero destacó la reacción de los suyos: «En la segunda defendimos mejor, estuvimos más tranquilos con el balón y, en un momento, sentimos que éramos el mejor equipo».
La eliminación de Marruecos supone también el fin de la representación africana en el torneo. Sin embargo, el camino recorrido por los Leones del Atlas en Estados Unidos, México y Canadá ha sido un nuevo capítulo glorioso en la historia del fútbol marroquí.
Con jugadores como Hakimi, El Aynaoui y Bounou en plena madurez, y una cantera que promete relevos generacionales, la selección marroquí ha demostrado que su presencia en los cuartos de final no es una casualidad, sino el reflejo de un proyecto serio y consolidado que ilusiona a todo un continente.
