Rue20 Español/Rabat
La mañana se tiñó de solemnidad en el Palacio Real de Rabat, donde Su Majestad el Rey Mohammed VI firmaba un mensaje de condolencias cargado de un profundo simbolismo político y humano.
El destinatario era Su Alteza el Emir del Estado de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, tras el fallecimiento de su padre y predecesor, el jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, una figura monumental que supo tejer el destino de su nación y estrechar lazos inquebrantables con el Reino de Marruecos.
Más allá de un gesto protocolario, el mensaje del Soberano de Marruecos es un reflejo del afecto sincero y la alianza estratégica que une a las dos casas reinantes. Al expresar su pesar por la pérdida de «Su Alteza el jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, que Dios lo cubra con Su santa misericordia y lo acoja en Su vasto paraíso entre Sus siervos bienaventurados», el Rey Mohammed VI no solo ha consolado a su «querido hermano», sino que ha puesto de relieve la pérdida colectiva de un líder que fue artífice del renacimiento de Qatar .
La misiva real no se ha limitado al pésame. En ella, el Rey ha hecho una reflexión sobre la huella indeleble del difunto jeque en el concierto internacional. Según el texto oficial, el monarca marroquí recuerda «las realizaciones distinguidas del gran difunto en favor del Estado de Qatar hermano, particularmente en la vía de su modernización y del desarrollo de sus capacidades económicas y políticas».
Este reconocimiento sitúa al jeque Hamad no solo como un soberano, sino como un visionario que supo colocar a su país en el mapa global, dotándolo de una voz propia y eficaz en la defensa de las causas árabes justas y en la consolidación de la solidaridad árabe e islámica.
Para Marruecos, la pérdida adquiere una dimensión especial. El Rey Mohammed VI ha querido subrayar que el Reino «recordará, con estima y consideración, los lazos de fraternidad sólidos y de solidaridad actuante que el difunto mantenía con el Reino». Estas palabras no son un mero cumplido diplomático, sino el eco de una historia de apoyo mutuo. El Soberano ha destacado que el jeque Hamad «nunca faltó en aportar toda forma de apoyo a Marruecos, su segundo país, ya sea en sus proyectos de desarrollo o en sus causas justas» .
Este respaldo, que abarcó momentos de prosperidad y de adversidad, ha sido un pilar en la relación bilateral que hoy refuerza la cooperación en múltiples frentes. La solidaridad catarí con la integridad territorial de Marruecos y su apoyo en proyectos de infraestructura y energía son capítulos conocidos del libro de la amistad entre Rabat y Doha, y el monarca marroquí ha querido destacar esta lealtad en un momento de duelo
La reacción de Marruecos se enmarca en un contexto de condolencias globales que reflejan el respeto internacional por la figura del jeque Hamad. Líderes de todo el mundo, desde el Sultán de Omán, Haitham bin Tarik, hasta el Presidente de la Cámara de Diputados del Líbano, Nabih Berri, han hecho llegar sus pésames, destacando la influencia y el papel del difunto en la estabilidad y el desarrollo de la región .
Sin embargo, la misiva de Marruecos destaca por su calidez y su carácter personal. Al dirigirse al emir Tamim como «Alteza y querido hermano» y desearle «paciencia y consuelo», el Rey Mohammed VI ha demostrado que los lazos entre las dos familias reales trascienden la diplomacia formal para convertirse en una fraternidad sincera . En un mundo árabe marcado a menudo por las divisiones, la relación entre Marruecos y Qatar se erige como un faro de estabilidad y cooperación.
En este día de luto, Marruecos, desde sus costas atlánticas hasta las puertas del Sáhara, eleva una oración por el alma del jeque Hamad, pidiendo a Dios Todopoderoso «que lo recompense con la mejor de las recompensas por los servicios encomiables y las realizaciones pioneras logradas al servicio de su país y de su nación». La voz del Reino resuena con fuerza, no solo para despedir a un líder, sino para reafirmar su compromiso con una alianza que el difunto supo cultivar con mano firme y corazón leal.
