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Las regiones de El Aaiún-Saguia el Hamra y Dajla-Río de Oro encabezan la tasa de crecimiento del PIB, con un 7,6% y un 7% respectivamente, muy por encima de la media nacional del 4,4%, según los datos publicados este lunes por el Alto Comisionado de Planificación (HCP).
La economía marroquí ha consolidado su senda de expansión en 2024 con un crecimiento del 4,4%, que sitúa el Producto Interior Bruto (PIB) en volumen en 1.550,45 mil millones de dirhams. A precios corrientes, el PIB alcanzó los 1.614,57 mil millones de dirhams, lo que supone un incremento del 8,7% respecto al año anterior. Estas cifras, contenidas en la nota informativa del HCP sobre las cuentas regionales, reflejan una recuperación sostenida que, sin embargo, convive con profundas disparidades territoriales tanto en la creación de riqueza como en los niveles de consumo.
El dato más destacado de este ejercicio es el extraordinario dinamismo de las provincias del sur. La región de El Aaiún-Saguia el Hamra se alza con el primer puesto nacional en crecimiento económico, con un avance del 7,6%, impulsada principalmente por los servicios no mercantiles y la piscicultura. Muy de cerca le sigue Dajla-Río de Oro, que registra un crecimiento del 7%, gracias al desarrollo de la pesca marítima y al empuje del sector de la construcción y obras públicas.
Ambas regiones superan con creces la media nacional y confirman el éxito de las estrategias de desarrollo impulsadas por Marruecos en sus territorios del sur, que están experimentando una transformación económica sin precedentes. Como señala el HCP, estos resultados «traducen dinámicas económicas locales diferenciadas, ligadas al peso de las actividades sectoriales, al nivel de diversificación económica y a la capacidad de cada territorio para contribuir al crecimiento nacional».
Otras regiones que han superado la media nacional son Souss-Massa (6,8%), gracias a la agricultura y los servicios; Draa-Tafilalet (6,2%), impulsada por la construcción; Oriental (5,9%), que remonta tras la contracción de 2023; Marrakech-Safi (5,1%), beneficiada por la recuperación de la hostelería y la restauración; Tánger-Tetuán-Alhucemas (4,9%); y Guelmim-Río Nun (4,6%).
Aunque en términos de crecimiento El Aaiún y Dajla copan los primeros puestos, la creación de riqueza sigue concentrada en los grandes polos económicos. Casablanca-Settat, Rabat-Salé-Kenitra y Tánger-Tetuán-Alhucemas generan conjuntamente el 58,4% del PIB nacional. Solo la región de Casablanca-Settat aporta el 32,3% de la riqueza total del país, lo que equivale a casi un tercio del PIB, seguida de Rabat-Salé-Kenitra (15,5%) y Tánger-Tetuán-Alhucemas (10,7%).
En el lado opuesto, las regiones de Draa-Tafilalet, Guelmim-Río Nun, El Aaiún-Saguia el Hamra y Dajla-Río de Oro contribuyen de forma conjunta con apenas un 7,8% del PIB nacional en términos de valor. Un dato que evidencia el reto pendiente de la cohesión territorial y que el HCP ha cuantificado a través del incremento del «desviación absoluta media» entre regiones, que ha pasado de 83.600 millones de dirhams en 2023 a 90.900 millones en 2024.
El gasto en consumo final de los hogares a nivel nacional alcanzó los 944.100 millones de dirhams en 2024. En este capítulo, Dajla-Río de Oro representa apenas el 0,8% del total nacional, un porcentaje que refleja el menor peso demográfico de la región pero que contrasta con su elevado PIB per cápito. De hecho, Dajla-Río de Oro encabeza el ranking de PIB por habitante con 92.904 dirhams, muy por encima de la media nacional de 43.891 dirhams, seguida de El Aaiún-Saguia el Hamra (73.718 dirhams) y Casablanca-Settat (67.859 dirhams).
El informe del HCP dibuja un panorama de una economía nacional en clara expansión, con un sector exterior dinámico y una actividad industrial, comercial y de servicios que sigue siendo el principal sostén de la riqueza. Las regiones del sur emergen como los focos de crecimiento más intenso, consolidando el papel de Marruecos como potencia regional y demostrando que las inversiones en infraestructuras, pesca y servicios no mercantiles están dando frutos.
Sin embargo, el reto de la convergencia territorial sigue presente. Como apunta el HCP, «la contribución al crecimiento permanece repartida de manera desigual, reflejando el peso económico más importante de ciertas regiones en la creación de riqueza nacional». Reducir estas brechas será, sin duda, uno de los principales objetivos de las políticas económicas de los próximos años, en un Reino que mira al futuro con optimismo pero sin perder de vista la necesidad de un desarrollo equilibrado e inclusivo para todos sus territorios.
