Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
El presidente de la FIFA elogia el histórico torneo de los Leones del Atlas, que firman su mejor registro goleador y se consolidan como la primera selección africana con dos cuartos de final’
La eliminación de Marruecos en los cuartos de final del Mundial 2026 a manos de Francia (2-0) no ha empañado el reconocimiento unánime a una campaña que quedará grabada en la historia del fútbol marroquí y africano. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quiso enviar un mensaje de felicitación a través de su cuenta oficial de Instagram, donde ensalzó la trayectoria de los Leones del Atlas y subrayó los hitos alcanzados por el conjunto dirigido por Mohamed Ouahbi.
«Su viaje estuvo lleno de momentos hermosos y le dieron mucha alegría a su país, amante del fútbol», escribió Infantino, que destacó dos logros de especial relevancia. El primero, ofensivo: los diez goles anotados por Marruecos en el torneo suponen el mayor registro goleador de la selección en una sola edición del Mundial, un dato que refleja la evolución de un equipo que ya no solo vive de su solidez defensiva.
El segundo, histórico: con esta eliminación en cuartos de final, Marruecos se convierte en la primera selección africana que alcanza esta ronda en dos ediciones distintas de la Copa del Mundo, tras la gesta de Catar 2022. «Los diez goles que marcaron en este torneo, su mayor registro en una sola edición, les ayudaron a convertirse en la primera selección africana en alcanzar los cuartos de final de la Copa del Mundo en dos ocasiones», subrayó el máximo mandatario del fútbol mundial.
Las palabras de Infantino no son improvisadas. El presidente de la FIFA ya había señalado en febrero de 2026, antes del inicio del torneo, que Marruecos «ha demostrado que tiene su lugar entre las grandes naciones del fútbol mundial». En aquella ocasión, Infantino atribuyó el crecimiento del fútbol marroquí a un «proyecto estructurado, basado en la formación y el desarrollo de infraestructuras», impulsado por la Federación Real Marroquí de Fútbol bajo el liderazgo del Rey Mohammed VI.
El recorrido de los Leones del Atlas en Estados Unidos, México y Canadá no ha hecho más que confirmar ese diagnóstico. La racha de 34 partidos internacionales sin conocer la derrota con la que el equipo llegó a la cita mundialista, con 25 victorias y 9 empates, habla de la consistencia de un proyecto que ya se ha ganado el respeto del planeta fútbol. Figuras como Achraf Hakimi, que alcanzó las 100 internacionalidades y suma 15 partidos mundialistas —la mayor cifra para un futbolista africano en la historia del torneo—, o Ismael Saibari, primer africano en marcar en los tres partidos de la fase de grupos de un mismo Mundial, son el reflejo de una generación dorada.
Pero el mensaje de Infantino también miró al futuro. «Como de costumbre, fue un placer recibirlos, y esperamos verlos nuevamente y disfrutar de la calidez de su bienvenida en 2030», afirmó el presidente de la FIFA. Una declaración que adquiere todo su significado en el contexto de la próxima cita mundialista: Marruecos será, junto a España y Portugal, uno de los países anfitriones del Mundial 2030, una edición que Infantino ya ha descrito como «una inmensa fiesta de la humanidad».
El máximo responsable del fútbol mundial se mostró convencido de que «las personas que irán a Marruecos serán acogidas como en ningún otro lugar», y ensalzó a la afición marroquí como «absolutamente única y fantástica». No en vano, la edición de 2030 será la primera vez que Marruecos acoja un Mundial tras haberlo intentado en numerosas ocasiones, y el país ya trabaja para estar a la altura de un acontecimiento que Infantino define como «una increíble fiesta del fútbol» que unirá Europa y África.
Mientras tanto, la selección marroquí regresa a casa con la cabeza alta. El sueño de alzar la Copa del Mundo tendrá que esperar, pero el respeto y el reconocimiento cosechados en esta edición —incluido el del propio presidente de la FIFA— son ya un triunfo en sí mismos. Los Leones del Atlas han demostrado que el fútbol marroquí no fue un espejismo en Catar 2022, sino el principio de una era. Y 2030, con Marruecos como anfitrión, puede ser el escenario definitivo para la consagración.
