Rue20 Español/Rabat
El Abbas Tahri Joutey Hassani
La edición más longeva de la Ciudad de México abre sus puertas al Reino de Marruecos con más de 130 actividades, 64 conciertos y un mensaje de amistad entre ambas naciones.
Por primera vez en casi 170 años de historia, la Feria de las Flores de San Ángel, la segunda celebración tradicional más antigua de la Ciudad de México —solo superada por la representación de la Semana Santa en Iztapalapa—, tiene un país invitado de honor: Marruecos. Un hito que coloca al Reino alauita en el centro del intercambio cultural entre África y América Latina, y que refrenda los sólidos lazos diplomáticos que ambas naciones mantienen desde 1962, según medios locales.
La edición 169, que se celebra del 11 al 19 de julio en el Parque de La Bombilla, la Plaza San Jacinto y otros recintos emblemáticos de la colonia San Ángel, fue inaugurada por el alcalde de Álvaro Obregón, Javier López Casarín, quien destacó el carácter histórico de la participación marroquí: “Marruecos será el primer país invitado en la historia de la Feria de las Flores, con el objetivo de fortalecer el intercambio cultural y proyectar a Álvaro Obregón como una demarcación abierta al mundo”, según las mismas fuentes.
El embajador del Reino de Marruecos en México, Abdelfattah Lebbar, presente en la ceremonia inaugural, agradeció la distinción y subrayó su significado para la amistad bilateral: “Agradezco la amable invitación para participar como país invitado de honor. Para el Reino de Marruecos esta invitación constituye un reflejo de la amistad entre nuestros países”. Un gesto que, en palabras del diplomático, abre nuevas vías para la cooperación cultural y el entendimiento entre los pueblos marroquí y mexicano.
Un escaparate para la tradición y la economía local
Más allá del carácter simbólico, la feria es un motor económico para las comunidades originarias de la alcaldía. Participan 84 floricultores, principalmente de Santa Rosa Xochiac y San Bartolo Ameyalco, acompañados por productores invitados de Cuajimalpa, Xochimilco, Tlalpan y Cuemanco. A ellos se suman 27 productores transformadores de Santa Rosa Xochiac, San Bartolo Ameyalco, Chamontoya y La Era, quienes exhiben productos derivados de la vocación agrícola de la zona alta, fortaleciendo el desarrollo rural y la economía local.
La oferta gastronómica incluye 11 restaurantes y 56 comercios con antojitos, pan de feria, artesanías, plata y dulces tradicionales, todos verificados por la Dirección General de Gobierno y Protección Civil. Más de 50 talleres gratuitos —grabado, papiroflexia, elaboración de instrumentos prehispánicos y hoteles para polinizadores, entre otros— completan una programación que busca reconectar a las nuevas generaciones con sus raíces.
La presidenta del Patronato de la Feria de las Flores, Marta Villaseñor Urueta, definió el espíritu de la celebración: “La Feria de las Flores no solo celebra nuestra riqueza cultural, también es un acto de amor por nuestras raíces y una oportunidad para que nuevas generaciones se reconecten con la tradición que nos da identidad”.
López Casarín, por su parte, hizo un llamamiento a la unidad comunitaria: “La comunidad la tenemos que construirla entre todas y todos. La Feria de las Flores representa justamente ese esfuerzo colectivo; es un espacio donde convergen nuestras tradiciones, nuestra cultura, nuestros pueblos originarios y el talento de quienes todos los días trabajan para fortalecer la identidad de Álvaro Obregón”.
Marruecos, puente entre continentes
La invitación a Marruecos no es casual. Con 17 acuerdos bilaterales en vigor en ámbitos como cooperación educativa, cultural y sanidad animal, el Reino alauita se consolida como un socio estratégico para México en la región africana. La feria, que nació en 1857 por decreto del presidente Ignacio Comonfort, se convierte así en un puente cultural que proyecta la riqueza de Marruecos —su artesanía, su música y su hospitalidad— ante miles de visitantes capitalinos.
Con 64 conciertos, una oferta artística y cultural sin precedentes y la mirada puesta en el fortalecimiento del tejido social, la Feria de las Flores de San Ángel cierra su edición 169 con un mensaje claro: la tradición y la apertura al mundo no están reñidas. Y Marruecos, con su historia milenaria y su proyección internacional, es el invitado perfecto para escribir esta nueva página en la historia de una de las fiestas más queridas de la Ciudad de México.
