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El senador republicano, aliado cercano de Trump y voz influyente en política exterior, muere a los 71 años tras una repentina enfermedad.
El senador republicano estadounidense Lindsey Graham, una de las figuras más influyentes de la política exterior de Estados Unidos y un declarado aliado del Reino de Marruecos, falleció en la tarde del sábado a los 71 años tras sufrir una «breve y repentina enfermedad», confirmó este domingo su oficina oficial.
Statement from the Office of U.S. Senator Lindsey Graham (R-South Carolina). pic.twitter.com/CQ5yVvqTH1
— Lindsey Graham (@LindseyGrahamSC) July 12, 2026
«En la noche del sábado, 11 de julio, el senador de EE.UU. Lindsey Graham falleció tras una breve y repentina enfermedad. La familia del senador Graham agradece las oraciones en este momento y pide privacidad durante este período increíblemente difícil», detalló su oficina en la red social X.
El veterano legislador por Carolina del Sur, que cumplió 71 años el pasado jueves, se encontraba en plena campaña para lograr un quinto mandato en las elecciones de medio mandato de noviembre.
Una voz clave en la alianza estratégica entre Rabat y Washington
La desaparición de Graham supone una pérdida sensible para Marruecos, que pierde a una de las voces más firmes y consistentes en el Capitolio en defensa de la soberanía marroquí sobre el Sáhara y del fortalecimiento de la asociación estratégica entre Rabat y Washington.
Graham consideraba al Reino como uno de los socios más fiables de Washington en el norte de África y Oriente Medio. A lo largo de su carrera, defendió con convicción la iniciativa marroquí de autonomía para el Sáhara como una base «realista y creíble» para resolver el conflicto regional, alineándose con la posición mantenida por la administración Trump y refrendada posteriormente por otros gobiernos.
Graham calificó entonces a Marruecos como «un gran aliado de Estados Unidos», destacando su «larga historia de apego a la tolerancia». Para el senador, esta normalización iba más allá del ámbito bilateral: la consideraba un éxito estratégico que se inscribía en la recomposición duradera de Oriente Medio a través de los Acuerdos de Abraham, que calificó como uno de los principales logros diplomáticos de la década.
Un año después, Graham se sumó a una declaración conjunta de senadores de ambos partidos —Bob Menendez, Todd Young y Ben Cardin— para celebrar el primer aniversario de los Acuerdos de Abraham, presentando a Marruecos como uno de los Estados que habían elegido «una nueva vía para el futuro», basada en la cooperación regional, el reconocimiento mutuo y el desarrollo económico. Este consenso bipartidista evidenciaba el lugar consolidado que Rabat había alcanzado en la estrategia estadounidense en la región.
Graham mantenía relaciones fluidas y periódicas con las autoridades marroquíes. Su último encuentro oficial conocido con el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, tuvo lugar el 10 de abril de 2025 en el Congreso de Estados Unidos. En aquella reunión, las conversaciones giraron en torno al fortalecimiento de la asociación estratégica multifacética entre Rabat y Washington, así como sobre los principales asuntos regionales e internacionales de interés común.
El senador, que había viajado a Marruecos en febrero de 2023 para reunirse con Bourita en Casablanca, fue un defensor constante del papel del Reino como actor clave para la estabilidad y la seguridad en la región.
Elegido por primera vez para la Cámara de Representantes en 1994 y al Senado en 2002, Graham presidió en distintos momentos la influyente Comisión Judicial y la Comisión de Presupuesto del Senado. Sirvió cuatro mandatos consecutivos de seis años y se había consolidado como una de las principales voces republicanas en política exterior.
Junto a John McCain y Joe Lieberman, formó el trío conocido como los «Tres Amigos», célebre por sus numerosos desplazamientos a zonas de conflicto y su defensa de una política exterior estadounidense activa y comprometida. Su enfoque intervencionista, forjado también por su condición de coronel de la reserva de la Fuerza Aérea de EE.UU., le convirtió en uno de los senadores más escuchados en los asuntos de defensa, seguridad y diplomacia.
Inicialmente crítico con Donald Trump, a quien en 2015 calificó de «racista, xenófobo y fanático religioso», Graham se convirtió más tarde en uno de sus aliados más leales. El propio presidente Trump le rindió homenaje calificándole como «una de las mejores personas y senadores que he conocido» y «un verdadero patriota estadounidense».
Las muestras de pesar se han sucedido desde diversos ámbitos políticos. El jefe de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, destacó la convicción de Graham de que el poder estadounidense podía servir a la libertad.
Para Marruecos, la partida de Lindsey Graham deja un vacío difícil de llenar. Su voz en el Capitolio fue siempre un baluarte para la defensa de los intereses del Reino, desde la cuestión del Sáhara hasta el fortalecimiento de los vínculos bilaterales. Su legado perdura en el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara y en la consolidación de una alianza estratégica que él contribuyó decisivamente a cimentar. Marruecos pierde a un amigo. Washington, a una de sus voces más influyentes.
