Rue20 Español/Dajla
La estrategia atlántica de Marruecos suma un nuevo capítulo con la llegada a Dajla de una delegación económica de alto nivel procedente del Caribe oriental, en el marco de la Semana de Promoción Económica para estos países.
La comitiva, que inició su agenda el pasado lunes en Rabat, aterrizó hoy en la provincia del sur para conocer in situ el potencial de una región que el Reino ha convertido en uno de los polos logísticos y económicos más dinámicos de la fachada atlántica africana, según varias fuentes.

Un puente entre dos orillas
La delegación, integrada por representantes de Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas, fue recibida por el presidente del Consejo Regional de Dajla-Ued Eddahab, El Khattat Yanja. El encuentro, celebrado en la sede del Consejo, sirvió para desglosar las oportunidades que ofrece la región en sectores estratégicos como las infraestructuras, las energías renovables, la agricultura, el turismo y la economía azul.
La visita caribeña no es un hecho aislado, sino un eslabón más de la hoja de ruta marcada por la diplomacia real, que busca posicionar las provincias del sur como una puerta de entrada no solo para África, sino también para las Américas.
Este mismo mes, Rabat acogió el lanzamiento oficial de esta semana de promoción, un evento que la Agencia Marroquí de Cooperación Internacional (AMCI) ha orquestado para tender puentes con el bloque del Caribe oriental.
Dajla, con su puerto de aguas profundas y su ecosistema de energías limpias, se perfila como el eje de esta nueva geometría de alianzas. La región ya ha recibido en los últimos meses delegaciones de Surinam y Panamá, lo que evidencia el creciente interés de América Latina y el Caribe por este rincón del Sáhara marroquí.
La visita de los diplomáticos y representantes del sector privado caribeño incluye un recorrido por las infraestructuras clave de la ciudad y mesas de trabajo con los operadores económicos locales. El objetivo es que los acuerdos que se perfilan en el papel se traduzcan en inversiones tangibles que dinamicen el tejido productivo de la región y abran nuevas rutas comerciales entre el Caribe y el continente africano.
