Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
La euforia por la clasificación no ocultó el mensaje de prudencia de Achraf Hakimi. El capitán de Marruecos compareció con una sonrisa tras la victoria por 4-2 frente a Haití, pero dejó claro que el verdadero reto para los Leones del Atlas apenas comienza.
El lateral marroquí fue una de las figuras del encuentro, no solo por su aportación ofensiva, sino también por su liderazgo en una noche que exigió carácter a una selección que tuvo que remar contra corriente. Marruecos llegó a verse por detrás en el marcador en dos ocasiones durante la primera mitad, una situación poco habitual para un equipo que aspira a dejar huella en el Mundial 2026.
Por ello, Hakimi no dudó en definir el partido como una auténtica locura. El encuentro estuvo marcado por los cambios de guion, los goles y la incertidumbre, aunque terminó reforzando una de las principales virtudes del combinado marroquí: su capacidad para reaccionar en los momentos complicados.
El capitán reconoció que el equipo encontró más dificultades de las previstas ante una selección haitiana ya eliminada, pero destacó la fortaleza mental mostrada por sus compañeros para no perder la calma y encontrar el camino de la remontada. Esa resistencia ante la adversidad fue, para muchos, una de las conclusiones más positivas de la noche.
La clasificación a la siguiente ronda supone un nuevo paso para una generación que sigue ampliando la historia del fútbol marroquí en los grandes escenarios internacionales. Sin embargo, Hakimi evitó cualquier exceso de confianza y centró rápidamente la atención en lo que está por venir. El mensaje del defensor fue claro: cada partido debe afrontarse como una final.
Con los cruces eliminatorios a la vuelta de la esquina, Marruecos sabe que cualquier error puede resultar definitivo. Por eso, mientras la afición celebra el pase a la siguiente fase, dentro del vestuario ya se piensa en el próximo obstáculo.
La victoria sobre Haití permitió cumplir el primer objetivo. Ahora comienza el tramo más exigente del torneo, aquel en el que los sueños se hacen realidad o terminan abruptamente. Y Marruecos, liderado por un capitán ambicioso como Hakimi, quiere seguir escribiendo capítulos en esta Copa del Mundo.
