Rue20 Español/Rabat
El proyecto de ley de defensa estadounidense para 2027, presentado ante el Senado, desvela una hoja de ruta bilateral que convierte al Reino de Marruecos en laboratorio de drones, inteligencia artificial y seguridad de suministros críticos hasta 2036, en un movimiento que trasciende lo militar para adentrarse en la esfera económica y digital.
Según varias fuentes, la futura Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para el ejercicio fiscal 2027 reserva un capítulo entero a Marruecos, pero el grueso de su contenido no se limita a los tradicionales ejercicios de combate.
El documento de más de 1.500 páginas, filtrado esta semana por el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, dibuja una alianza que pivota sobre tres vectores inéditos: la reconversión de antiguas bases aéreas estadounidenses en instalaciones compartidas, la creación de un centro de excelencia para sistemas no tripulados y la blindaje de la cadena de suministro de fosfatos, un mineral que el Pentágono considera estratégico para su soberanía tecnológica.
Según las mismas fuentes, el calendario fijado por el artículo 1268 obliga al secretario de Defensa a remitir al Congreso, en un plazo de 180 días, el plan de acción concreto que desplegará la «Hoja de Ruta para la Cooperación en Defensa 2026-2036». Este horizonte decenal, inusual en los acuerdos militares de Washington, sitúa a Rabat en el mismo escalón que aliados de la OTAN, pero con un matiz diferenciador: el Reino no solo será receptor dqe equipos, sino copartícipe en el diseño de infraestructuras de proyección conjunta.
Según las mismas fuentes, el primer eje tangible apunta a la modernización de las pistas que el Mando Aéreo Estratégico de la USAF operó durante la Guerra Fría. La ley autoriza un estudio de viabilidad para un plan de cofinanciación que permita a esas instalaciones recibir aeronaves de quinta generación y servir de plataforma logística para operaciones en el Sahel y el Mediterráneo. Paralelamente, se contempla la creación de un complejo multidominio de tiro y entrenamiento que dotaría a las Fuerzas Armadas Reales de un campo de maniobras equiparable a los mejores centros de EE.UU.
El salto cualitativo, sin embargo, se produce en el terreno tecnológico. El proyecto prevé la instalación en territorio marroquí de un centro de excelencia para drones, concebido como laboratorio para operaciones conjuntas multidominio. Este polo no se limitará a ensayar vuelos autónomos; deberá integrar en sus ejercicios la ciberseguridad, la guerra electrónica anti-drones, tecnologías submarinas y la protección de infraestructuras críticas. El Pentágono ordena además una revisión profunda del ejercicio African Lion para que, a partir de 2027, incorpore escenarios de guerra híbrida y adaptación a sistemas de inteligencia artificial adversarios, convirtiendo a Marruecos en banco de pruebas de la doctrina de combate del futuro.
Pero el componente más sensible de la alianza aparece en la sección 1091, dedicada a las vulnerabilidades de la cadena de suministro. El texto exige un análisis pormenorizado de la dependencia estadounidense del fosfato, recurso del que Marruecos atesora las mayores reservas mundiales. Al poner el foco en la concentración de proveedores —citando expresamente a Rabat, Pekín y otros actores—, Washington admite tácitamente que la cooperación militar no puede desligarse de la seguridad económica. Para el Reino, esta mención supone un activo de negociación de primer orden, pues convierte sus yacimientos en una pieza central de la autonomía estratégica norteamericana.
El conjunto de la propuesta, que deberá ser ratificada por ambas cámaras, refleja un cambio de paradigma: Marruecos deja de ser un socio táctico en la lucha antiterrorista para erigirse en aliado estructural de la primera potencia mundial, con un papel que abarca desde la vigilancia del estrecho hasta la vanguardia de la guerra cognitiva. La hoja de ruta hasta 2036 no fija solo plazos; consagra una interdependencia que convierte al Reino en el ancla africana de la defensa estadounidense en la era de la inteligencia artificial.
