Rue20 Español/Ciudad de México
Moisés Amselem Elbaz*
En un mundo con frecuencia convulso, donde los extremismos políticos y religiosos intentan imponer su narrativa de división, emerge con fuerza la voz serena y determinante de un líder comprometido con la paz y la estabilidad. Su Majestad el Rey Mohamed VI de Marruecos, con la clarividencia que le caracteriza, ha delineado una vez más el camino a seguir en uno de los conflictos más longevos y complejos de nuestro tiempo: la causa palestina.
La reciente declaración de Su Majestad, con motivo del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, no es una mera posición diplomática más. Es la reafirmación de un principio inalterable que ha guiado la política exterior marroquí durante décadas: la fe inquebrantable en la centralidad y justicia de la cuestión palestina. Hoy, esa posición se fortalece y adquiere una nueva dimensión gracias a la dinámica virtuosa inducida por el acuerdo de alto el fuego alcanzado en Gaza.
Es en este punto donde debemos reconocer un hecho pivotal. Como correctamente destacó SM el Rey, los esfuerzos incansables y la implicación personal de Su Excelencia el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fueron decisivos para alcanzar este noble objetivo. Esta intervención crucial ha logrado lo que parecía imposible tras dos años de devastadora guerra: detener la máquina de matar y abrir una ventana a la esperanza. Es un recordatorio poderoso de que el liderazgo audaz y comprometido puede alterar el curso de la historia hacia la paz.
El momento actual es, como indica el Soberano, crucial y portador de esperanza. Ya no hay espacio para la gestión de crisis ni para dilaciones sin sentido. La comunidad internacional debe aprovechar esta oportunidad, movilizándose de manera continua para asegurar la implementación total de todos los términos del acuerdo. Marruecos, fiel a su compromiso, se erige no como un mero observador, sino como un partner activo y totalmente dispuesto a contribuir en todas las etapas de este proceso de paz renacido.
La visión de SM Mohamed VI es a la vez pragmática y profundamente moral. Los fundamentos que propone son la única base posible para una paz justa y duradera:
1. La unidad política y administrativa de Gaza y Cisjordania bajo la Autoridad Nacional Palestina.
2. El apoyo inequívoco al liderazgo del Presidente Mahmoud Abbas.
3. El impulso a la economía palestina eliminando obstáculos.
4. El fomento de la reconciliación nacional palestina.
5. El entablamiento de un proceso de negociación serio y con un calendario definido hacia la única solución viable: la Solución de dos Estados.
Esta solución no es una mera opción política; es, como subraya el Rey, «una exigencia inmediata dictada por el realismo político» que tiene una «dimensión humanitaria y moral» para hacer justicia a un pueblo privado de sus derechos y dignidad.
Sin embargo, Su Majestad también lanza una advertencia clara y necesaria. La recrudescencia de actos de provocación en la ciudad de Al-Quds y las violaciones de la sagrada mezquita de Al-Aqsa son una temeridad que amenaza con incendiar toda la región en un enfrentamiento religioso. Igualmente, la expansión de asentamientos en Cisjordania busca una anexión de facto que socava los cimientos mismos de la paz.
Ha llegado el momento de escuchar la sabiduría de estos llamamientos. Es hora de que cesen los extremismos y de que prevalezcan los mensajes de paz y unión que Dios ha enviado a la humanidad a través de las palabras de todos los profetas. El liderazgo de SM Mohamed VI y la intervención decisiva del Presidente Trump nos han dado una oportunidad que no podemos desperdiciar. Sigamos su ejemplo y trabajemos juntos por un horizonte de seguridad, estabilidad y prosperidad para todos los pueblos de la región.
*Colaborador.
