Rue20 Español/ Ciudad de México
Por Moisés Amselem Elbaz*
Un Nuevo Orden Geopolítico
El reciente anuncio de un acuerdo de 557 mil millones de dólares entre Estados Unidos y Arabia Saudita —confirmado por el ministro de Inversión saudí, Khalid al-Falih— marca un antes y un después en la diplomacia internacional. Lejos de ser una simple transacción comercial, este pacto refleja una estrategia calculada para redistribuir el poder en una de las regiones más volátiles del mundo.
¿Puede el Dinero Comprar Influencia Geopolítica?
La cifra es astronómica, pero la pregunta clave es: ¿logrará Arabia Saudita “comprar” las decisiones de Washington? La respuesta es matizada:
– Influencia, sí; control, no. El acuerdo fortalece a Riad como actor autónomo y reduce su dependencia de esquemas multilaterales, pero no le otorga un cheque en blanco sobre la política exterior estadounidense.
– Realineamiento de prioridades. Analistas como Hussein Ibish (Middle East Institute) y Yoel Guzansky (INSS) coinciden: este movimiento debilita —aunque no anula— la influencia tradicional de Israel en Washington.
El Futuro de los Acuerdos de Abraham
La desvinculación explícita entre el acuerdo nuclear y el reconocimiento de Israel por parte de Arabia Saudita introduce un elemento de incertidumbre estratégica:
– Recomposición, no ruptura. Los Acuerdos de Abraham entrarán en una fase de adaptación, priorizando alianzas bilaterales sobre multilateralismo.
– Riad como actor de paz… o riesgo. Existe la posibilidad de que Arabia Saudita, incentivada por su acercamiento a Occidente, opte por una línea moderada. Pero el riesgo de regresar a posturas extremistas sigue latente.
El Lobby Pro-Israelí y la Respuesta Tecnológica
Frente a esta jugada, surgen dos interrogantes:
1. ¿Podrá el lobby judío-estadounidense frenar este acercamiento?
Su influencia sigue siendo significativa, pero difícilmente podrá bloquear un acuerdo de esta magnitud e interés nacional para EE.UU.
2. ¿Vencerá el capital saudita a la tecnología israelí?
Israel mantiene una ventaja en innovación y seguridad, pero el flujo de capital saudita —canalizado a través de EE.UU.— podría acelerar la modernización de Riad y reducir brechas estratégicas.
Trump, el Estratega: ¿Caballo de Troya u Oportunidad Histórica?
La administración Trump ha desconectado inteligentemente el expediente nuclear del reconocimiento israelí. Esto no es una simple transacción; es una redefinición del tablero de poder:
– Trump fortalece su legado, posicionando a EE.UU. como eje de una nueva arquitectura de seguridad y prosperidad en la región.
– Israel deberá reubicarse políticamente, buscando alianzas alternativas o reforzando las existentes para mantener su relevancia estratégica.
Corolario: Cooperación en Lugar de Confrontación
El acuerdo de 557 mil millones no es solo una cifra: es un mensaje. Un mensaje de que la economía y la tecnología están reemplazando a la ideología y la fuerza como motores de la diplomacia.
¿Ocurrirá lo que algunos predicen? Es probable que veamos una redistribución de influencia, pero no una sumisión de Washington a Riad. La clave estará en la capacidad de adaptación de Israel y en si Arabia Saudita elige el camino de la moderación y la estabilidad regional.
Como bien señala el Carnegie Middle East Center, las dinámicas actuales se alejan de los esquemas de 2020 para dar paso a bloques geoeconómicos y alianzas bilaterales. En este nuevo escenario, la convivencia pacífica —aún entre rivales— no es una opción, sino una necesidad.
*Colaborador
