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Marruecos se ha consolidado como un modelo de éxito en el control de la peste de los pequeños rumiantes (PPR), una enfermedad viral que afecta gravemente a ovejas y cabras, provocando importantes pérdidas económicas. Aunque la PPR ha sido endémica en África, Oriente Medio y Asia, su propagación a Europa en los últimos años ha generado alarma internacional.
Desde la detección del primer brote en 2008, Marruecos adoptó una estrategia de respuesta rápida basada en campañas de vacunación masiva. Entre 2008 y 2010, se inmunizó al 90 % de los animales susceptibles, y desde 2020 se administra una vacuna bivalente contra la PPR y la viruela ovina cada dos años, alcanzando a más de 22 millones de animales por campaña, según informa Diario Veterinario.
Estas campañas suponen un coste de 12 millones de dólares, financiados principalmente para personal veterinario y producción local de vacunas. El país cuenta con un sólido sector veterinario privado en zonas rurales, clave para lograr una alta cobertura y concienciar a los ganaderos.
El último brote fue declarado oficialmente concluido en diciembre de 2022. No obstante, la OMSA advierte que la PPR, al ser una enfermedad transfronteriza, solo puede erradicarse mediante una cooperación regional coordinada. Marruecos subraya que sus esfuerzos no serán suficientes si los países vecinos no aplican estrategias similares.
