Rue20 Español/Houston
Hay elogios, y luego está lo que ha hecho este viernes Jesse Marsch. El seleccionador de Canadá ha comparecido ante los medios en la víspera del duelo de octavos de final y, lejos de los tópicos de cortesía habituales, ha elevado a los Leones del Atlas a una categoría que pocos rivales se atreven a reconocer en voz alta antes de un partido: la de candidatos al título.
«Espero que Marruecos juegue su mejor partido del torneo contra nosotros, y sería ingenuo pensar lo contrario», afirmó Marsch con una sinceridad que desarmó a la prensa. El técnico estadounidense, que dirige a una de las selecciones anfitrionas, no escatimó en adjetivos al referirse al conjunto marroquí, al que sitúa entre los equipos con más opciones de alzarse con el trofeo el próximo 19 de julio.
Preguntado por si el partido de este sábado tiene un tinte de revancha tras el 2-1 que Marruecos endosó a Canadá en el Mundial de Qatar 2022, Marsch fue tajante al descartar esa lectura. «No es un partido de revancha. Vamos a enfrentarnos a un equipo que considero candidato a llegar a la final, y lo digo con toda sinceridad», zanjó.
El seleccionador canadiense explicó que su respeto no nace de la casualidad, sino de lo que ha visto sobre el césped en esta edición del Mundial. «La selección marroquí es muy fuerte y cuenta con jugadores de un nivel extraordinario», insistió, desgranando a continuación las virtudes que, a su juicio, hacen de los Leones del Atlas un rival temible.
Marsch, que ha estudiado a fondo el juego marroquí, desglosó un análisis que muchos entrenadores guardan para sí: «Cuando hablamos de Marruecos, hablamos de un equipo con un talento individual impresionante, muy bien organizado, con una excelente estructura táctica y una gran capacidad para adaptarse a diferentes estilos de juego».
No es una declaración menor viniendo de un técnico que ha enfrentado a equipos de primer nivel en la Major League Soccer y en la selección canadiense. Marsch, que llevó a los Canucks a esta fase histórica, parece tener claro que el camino de su equipo se topa con un muro de calidad y experiencia.
Más allá de la lectura táctica, las palabras de Marsch adquieren una dimensión simbólica importante. Que un seleccionador rival, en la previa de un partido de eliminación directa, reconozca abiertamente que su oponente puede llegar a la final, no es habitual. Suele ser una estrategia de presión o un ejercicio de humildad calculada. Pero en la voz de Marsch no hubo cálculo: hubo admiración genuina.
El técnico canadiense recordó el recorrido de Marruecos en los últimos años, su crecimiento en el ranking FIFA y su capacidad para competir de tú a tú con las potencias tradicionales. Y lo hizo sin reservas, situando a los Leones del Atlas en el selecto grupo de selecciones que pueden soñar con el título absoluto.
Más allá de las palabras, el balón empezará a rodar este sábado a las 18:00 horas (GMT+1) en el NRG Stadium de Houston. Canadá buscará dar la campanada ante un equipo al que su propio entrenador considera superior; Marruecos, por su parte, tendrá que demostrar sobre el césped que los elogios de Marsch no son exagerados.
Mientras tanto, las declaraciones del técnico canadiense ya han dado la vuelta al mundo y se han instalado en el vestuario marroquí como un combustible extra. Porque cuando el rival dice que puedes ser campeón, la responsabilidad se convierte en orgullo. Y ese orgullo, bien canalizado, puede ser el arma definitiva.
