Ministro de Exteriores francés responsabiliza a Argelia de romper el diálogo: “La relación está totalmente congelada”

 

Rue20 Español/Rabat

En una entrevista conjunta concedida a France Inter, France Télévisions y Le Monde, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, declaró que la relación entre Francia y Argelia está “totalmente congelada”. Lo dijo tras la expulsión súbita, a mediados de abril, de doce funcionarios franceses por parte de Argel. París respondió con una medida recíproca. El embajador francés sigue sin regresar a su puesto en la capital argelina.

- Anuncio -

La crispación se produce en plena conmemoración de los trágicos sucesos del 8 de mayo de 1945, los masacres de Sétif, Guelma y Kherrata, cuando miles de argelinos fueron asesinados por las tropas coloniales francesas tras manifestaciones nacionalistas. Esta memoria sigue siendo una herida abierta, aunque la embajada francesa depositó una ofrenda floral en señal de respeto. Algunos diputados franceses participaron en los actos conmemorativos. Sin embargo, para Barrot, esos gestos no bastan: la relación sigue «bloqueada».

El ministro francés no ahorró críticas. Culpó directamente a las autoridades argelinas por la crisis, calificando la expulsión de los diplomáticos como una decisión «brutal», que obligó a hombres y mujeres a abandonar a sus familias de un día para otro. Recordó, además, que París ya había adoptado sanciones a principios de año, limitando el acceso de altos cargos argelinos a territorio francés, y no descartó nuevas medidas, sin revelar sus plazos. «Así funciona la diplomacia», sentenció.

Detrás de estas declaraciones hay algo más que un simple conflicto administrativo. La relación entre París y Argel se ha deteriorado en múltiples frentes: migración, visados, historia colonial, cooperación en el Sahel y divergencias en política energética. A ello se suma el clima autoritario del régimen argelino, que no tolera críticas ni interferencias externas, pero que tampoco cede en su discurso nacionalista intransigente.

Este nuevo episodio demuestra que la llamada “reconciliación de memorias”, impulsada por Emmanuel Macron desde 2017, ha chocado con un muro. La cerrazón ideológica y la ceguera política del régimen argelino impiden cualquier avance real. El silencio de Argel ante las advertencias de Barrot no es simple prudencia diplomática, sino una estrategia calculada de confrontación permanente. En este contexto, hablar de retomar el diálogo resulta ilusorio. La desconfianza se ha instalado y todo indica que la ruptura ya no es coyuntural, sino estructural.

Mira nuestro otro contenido

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Anuncio

VIDEOS

Entradas populares

CONTINÚA LEYENDO