Marruecos centra el interés de Portugal para futura interconexión eléctrica

 

Rue20 Español/Rabat

El papel de Marruecos como socio energético estratégico de la Península Ibérica vuelve a cobrar protagonismo. Esta semana, la ministra portuguesa de Medio Ambiente y Energía, Maria da Graça Carvalho, confirmó que Lisboa evalúa construir una línea de interconexión eléctrica directa con el Reino, un proyecto que busca replicar el vínculo que Marruecos ya mantiene con España desde hace casi tres décadas.

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La confirmación llega en vísperas de la visita de Carvalho a Lisboa, donde se reunirá con su homóloga marroquí, Leila Benali, ministra de Transición Energética y Desarrollo Sostenible, según fuentes del país vecino.

La responsable portuguesa explicó que su Gobierno mantiene contactos con Rabat para estudiar la viabilidad de una interconexión «similar a la que ya tiene España» con Marruecos. Eso sí, matizó que la mayor distancia geográfica entre ambos países obliga primero a un riguroso análisis de costes y beneficios antes de dar cualquier paso definitivo.

La idea de conectar eléctricamente Marruecos y Portugal no nace de la nada. Ya en diciembre de 2023, en el marco de la COP28 celebrada en Dubái, Benali y el entonces ministro portugués de Medio Ambiente, Duarte Cordeiro, firmaron una declaración conjunta sobre este mismo proyecto, subrayando su relevancia para los continentes europeo y africano.

En aquella ocasión, la ministra marroquí señaló que el objetivo del acuerdo era actualizar los estudios técnicos y financieros necesarios para materializar la infraestructura, mientras que la parte portuguesa destacó que una red compartida entre ambos países reforzaría el papel de puente de Marruecos entre África y Europa.

Fuentes del sector citadas por medios especializados en proyectos energéticos marroquíes han situado la capacidad prevista de ese futuro cable en torno a los 1.000 megavatios, cifra que en su momento se enmarcaba dentro de los estudios de viabilidad todavía en curso.

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El renovado interés portugués no puede desligarse de lo ocurrido el 28 de abril de 2025, cuando un apagón masivo dejó sin suministro a amplias zonas de España y Portugal. Aquel episodio evidenció la dependencia energética de la Península respecto a sus escasas conexiones transfronterizas, y fue precisamente Marruecos —país que habitualmente importa electricidad española— quien terminó por invertir el flujo para ayudar a reactivar el sistema.

A través de las dos líneas submarinas que unen Tarifa con Fardioua, operativas desde 1996 y con capacidad conjunta de hasta 900 megavatios, la red marroquí liberó energía para permitir el reinicio de centrales térmicas en el sur de España. Un portavoz de Red Eléctrica de España reconoció entonces que gracias a esa maniobra «restablecimos las interconexiones y pusimos a disposición una cierta capacidad de energía para permitir que volvieran a arrancar las centrales del sur de España».

Según datos de seguimiento de flujos energéticos en tiempo real, Marruecos pasó de importar 778 megavatios al mediodía a exportar 519 megavatios hacia la Península horas más tarde, una cifra que la Oficina Nacional de la Electricidad y del Agua Potable (ONEE) cifró en el 38% de la capacidad instantánea de producción del país, activada de urgencia mediante centrales de gas y carbón.

Aquel gesto de «solidaridad energética», como lo calificaron entonces las autoridades españolas, dejó una lección que Lisboa parece haber tomado en serio: contar con una salida eléctrica hacia el sur puede marcar la diferencia en situaciones de crisis.

El interés portugués se inserta además en la transformación energética que atraviesa el propio Marruecos. Benali ha fijado como meta que las energías renovables representen el 52% de la capacidad instalada del país en 2026, frente al 42% de ejercicios anteriores, mientras Rabat desarrolla paralelamente proyectos de gas natural —como la planta de regasificación de Nador West Med— e impulsa iniciativas de hidrógeno verde como energía de transición.

En paralelo al proyecto con Lisboa, Marruecos también avanza en fortalecer su conexión ya existente con España: un tercer cable submarino, con una capacidad adicional de 700 megavatios, se encuentra en fase de desarrollo entre la ONEE y Red Eléctrica de España, en el marco de un memorando de entendimiento firmado en 2019.

La reflexión portuguesa se produce en un momento en que Bruselas presiona a España y Portugal para mejorar su integración con el resto del continente. Actualmente, la Península Ibérica solo tiene interconectada una fracción mínima de su capacidad eléctrica con los países vecinos europeos, muy lejos del objetivo del 15% que la Unión Europea se ha marcado para 2030. Portugal ha llegado incluso a reclamar ante la Comisión Europea un tratamiento especial «como una isla» energética, dada la lentitud de los avances en sus conexiones con Francia a través de España.

Es en ese contexto de urgencia europea por diversificar rutas y proveedores donde Marruecos aparece, una vez más, como una pieza clave: no solo como mercado vecino, sino como plataforma capaz de aportar estabilidad, renovables y una salida energética adicional a un sistema ibérico que, como demostró el apagón de 2025, sigue siendo vulnerable.

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