Rue20 Español/Rabat
Una delegación de la Guardia Civil española, encabezada por el general de división Luis Peláez Piñeiro, jefe de la Jefatura de Información del cuerpo, viajó este jueves 2 de julio hasta Rabat para entregar en persona varias condecoraciones a responsables de la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) y de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST).
El anfitrión, Abdellatif Hammouchi, director de ambos organismos, recibió a la delegación en la sede central de la DGSN, en un encuentro que confirma la fluidez con la que Rabat y Madrid gestionan hoy su cooperación en materia de seguridad.
Lejos de ser un gesto puntual, la visita se enmarca en una dinámica de intercambios que ambas partes han ido intensificando en los últimos años, con Marruecos como interlocutor cada vez más visible en los círculos de seguridad europeos. Las distinciones entregadas este jueves fueron otorgadas mediante decreto del Ministerio del Interior de España y reconocen, según la versión oficial marroquí, la eficacia con la que los funcionarios del polo DGSN-DGST han contribuido a sostener la asistencia técnica y la cooperación operativa con sus homólogos españoles.
Marruecos, socio «indispensable» según la propia Guardia Civil
El momento más elocuente del encuentro llegó con la intervención de Peláez Piñeiro, quien no dudó en calificar a Marruecos de socio «estratégico e indispensable» frente a los desafíos de seguridad que atraviesa la región. El general español fue explícito al vincular las nuevas condecoraciones con lo que definió como los sacrificios de los responsables marroquíes para sostener la cooperación bilateral, un reconocimiento que —dicho por el jefe de inteligencia de un cuerpo centenario como la Guardia Civil— adquiere un valor simbólico considerable para el aparato de seguridad del Reino.
Este tipo de declaraciones no son nuevas en boca de funcionarios españoles. De hecho, se inscriben en una tendencia consolidada: la de un Madrid que, condecoración tras condecoración, ha ido reconociendo públicamente el peso de Marruecos como pieza clave en la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado transfronterizo y los flujos migratorios irregulares en el Mediterráneo occidental.
El nombre de Abdellatif Hammouchi vuelve así al centro de la actualidad bilateral apenas ocho meses después de que el propio ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, le impusiera en Madrid la Gran Cruz del Mérito de la Guardia Civil, la distinción más alta que ese cuerpo reserva a personalidades extranjeras. En aquella ceremonia de noviembre de 2025, Marlaska aprovechó para vincular explícitamente la cooperación bilateral con la organización conjunta del Mundial 2030, presentando la cita futbolística como una oportunidad adicional para estrechar lazos entre ambos Reinos.
El caso de Hammouchi ilustra bien hasta qué punto Marruecos ha ganado terreno en el reconocimiento internacional a su labor de seguridad. Francia lo ha distinguido en tres ocasiones distintas, la más reciente en junio de 2025 con la Orden Nacional de la Legión de Honor en grado de Oficial.
El Consejo de Ministros Árabes del Interior hizo lo propio ese mismo año con el Premio Príncipe Nayef para la Seguridad Árabe de primera clase. Y en el terreno interno, fue el Rey Mohammed VI quien, ya en 2011, marcó un precedente histórico al distinguirlo con el Wissam del Trono en grado de Oficial, convirtiéndolo en el primer alto responsable de seguridad marroquí en recibir una distinción real de ese tipo.
Detrás del protocolo, encuentros como el de este jueves cumplen una función operativa concreta: sirven para revisar, lejos de los focos, los mecanismos conjuntos de lucha contra el terrorismo, el extremismo violento, el narcotráfico, la trata de personas y la ciberdelincuencia, todos ellos ejes que Rabat y Madrid han situado en el centro de su hoja de ruta compartida rumbo al Mundial 2030.
En ese sentido, la entrega de condecoraciones funciona menos como un fin en sí mismo y más como el broche visible de una cooperación técnica que avanza de manera constante y discreta entre ambas capitales, con Marruecos consolidado como el socio de referencia de España en el flanco sur del Mediterráneo.
