Rue20 Español/Ceuta
La investigación sobre el narcotúnel descubierto el 19 de febrero en Ceuta continúa envuelta en un manto de interrogantes.
A pesar de los esfuerzos conjuntos, la ubicación exacta sigue siendo un misterio, lo que dificulta la comprensión total de la magnitud de esta sofisticada obra de ingeniería clandestina.
Las autoridades marroquíes, incluyendo la Gendarmería Real y la Policía Judicial, han intensificado la búsqueda en la zona del Arroyo de las Bombas, cerca de la frontera con Ceuta.
El despliegue de sensores, cámaras y excavaciones, especialmente una perforación significativa realizada el 13 de marzo, sugiere que podrían estar cerca de un hallazgo importante. Sin embargo, aún no se ha producido un anuncio oficial.
La complejidad del túnel, con ramificaciones y múltiples accesos, apunta a la posibilidad de varias salidas. Expertos consultados por la Guardia Civil sugieren que esta configuración es común en este tipo de construcciones, permitiendo a las organizaciones criminales maximizar su operatividad y minimizar riesgos.
La hipótesis de múltiples entradas y salidas se ve reforzada por la sofisticación del túnel, equipado con ventilación e iluminación; y con una longitud estimada superior a los 600 metros.
Además, la presencia de una base militar y viviendas cerca del Arroyo de las Bombas plantea la posibilidad de salidas discretas, quizás camufladas en edificaciones o terrenos privados.
Mientras tanto, dos individuos con DNI español, presuntos dueños de la nave en Ceuta donde se encuentra la entrada del túnel, permanecen en paradero desconocido. Sus datos han sido proporcionados a las autoridades marroquíes para su detención.
La investigación, bajo secreto de sumario hasta abril de 2025, continúa a la espera de avances que permitan desentrañar todos los secretos de este complejo caso.
