Rue20 Español/Rabat
El Abbas Tahri Joutey Hassani
El ambicioso proyecto del RER de Casablanca, pilar de la movilidad de cara a 2030, acelera su marcha con la construcción de nueve infraestructuras clave que transformarán la región de Casablanca-Settat en un polo de conectividad sin precedentes.
El Reino avanza con paso firme en la consolidación de su red ferroviaria. La Oficina Nacional de Ferrocarriles (ONCF) ha lanzado dos licitaciones por un valor global de 400 millones de dirhams para la edificación de nueve estaciones que conformarán el esqueleto del futuro Red Exprés Regional (RER) de la capital económica.
Este movimiento no es un mero trámite administrativo; es la materialización de una visión estratégica que sitúa a Marruecos en la vanguardia de la movilidad sostenible en el continente, según varias fuentes.
Las nuevas estaciones no son puntos aislados en el mapa. Son el reflejo de un urbanismo que busca integrar los polos universitarios, industriales y residenciales de la metrópoli. El proyecto se divide en dos fases diferenciadas: el primer lote, con un presupuesto de 180 millones de dirhams, abarca las estaciones de Mohammedia Facultés, Zenata Industrielle, Sidi Bernoussi y Aïn Sebaâ. Estas infraestructuras actuarán como bisagras entre el norte industrial y los distritos universitarios, conectando el talento con el tejido productivo.
El segundo lote, valorado en 220 millones de dirhams, incluye Hay Mohammadi, Mers Sultan, Casa Oasis, Sidi Maârouf y Nouaceur Nueva Ciudad. En este tramo, la mirada se posa en la dinamización de los núcleos comerciales y el emergente distrito de negocios de Sidi Maârouf, así como en la proyección hacia la nueva ciudad de Nouaceur, un epicentro del crecimiento demográfico y económico de la región. El plazo de ejecución de 18 meses para ambos contratos anticipa una transformación rápida y efectiva del paisaje urbano, según las mismas fuentes.
El RER de Casablanca no es un proyecto aislado. Con una longitud total de 92 kilómetros y 18 estaciones, esta red conectará de manera fluida Casablanca con Mohammedia, Benslimane y Nouaceur. Se estima que el sistema, con una frecuencia de paso de un tren cada 15 minutos, pueda transportar hasta 180.000 pasajeros diarios en el horizonte de 2030.
Pero el impacto va más allá de las cifras. La ONCF concibe estas estaciones como «centros de intercambio multimodal» en lugar de meras paradas tradicionales. Contarán con sistemas de aire acondicionado, ventilación moderna, áreas comerciales y amplios espacios de aparcamiento. Esta filosofía busca facilitar la transición entre el tren, el tranvía, el Busway y el vehículo privado, creando una experiencia de viaje integrada y eficiente. Un solo tren RER, según estimaciones de la ONCF, podría reemplazar hasta 1.300 automóviles en las congestionadas vías de la capital económica, aliviando la presión sobre el tráfico rodado y mejorando la calidad del aire.
Este impulso ferroviario se enmarca en la preparación de Marruecos para la Copa Mundial de la FIFA 2030, que coorganizará junto a España y Portugal. La conexión de estas estaciones con infraestructuras estratégicas como el Aeropuerto Mohammed V y el futuro Gran Estadio Hassan II en Benslimane no es casualidad. Marruecos está tejiendo una red que permitirá a los visitantes y a los propios ciudadanos desplazarse con agilidad, mostrando al mundo una imagen de modernidad, eficiencia y hospitalidad. La puesta en servicio del RER está prevista para noviembre de 2029, justo a tiempo para engrasar la maquinaria logística del mayor evento deportivo del planeta.
El programa RER no se construye únicamente con capital marroquí; se nutre de la cooperación internacional de primer nivel. El pasado mes de junio, la ONCF firmó un acuerdo estratégico con Corea del Sur, concretamente con los grupos Hyundai Rotem y KORAIL. Este partenariado, que se enmarca en la adquisición de 110 trenes eléctricos de dos pisos, no solo garantiza el suministro de material rodante de última generación, sino que incluye un componente crucial: la transferencia de conocimiento y experiencia. Hyundai Rotem se encargará del mantenimiento a largo plazo, mientras que KORAIL supervisará el control de calidad y la formación de los equipos marroquíes.
Este modelo de cooperación «llave en mano» asegura que Marruecos no solo construya infraestructuras, sino que también desarrolle el capital humano necesario para operarlas y mantenerlas, consolidando un ecosistema ferroviario autosuficiente y sostenible en el tiempo.
El RER de Casablanca es una pieza clave dentro de la Visión Estratégica 2040 del Reino, que prevé una inversión de 96 mil millones de dirhams (10.300 millones de dólares) en infraestructuras de movilidad. El objetivo es ambicioso: pasar de conectar 23 ciudades a 43, y elevar la cobertura ferroviaria de la población del 51% al 87% para 2040.
Con la construcción de estas nueve estaciones, Marruecos no está simplemente levantando muros y andenes; está sentando las bases de un nuevo modelo de desarrollo urbano, donde la eficiencia, la sostenibilidad y la inclusión social son los pilares de un futuro próspero y conectado. La ONCF, fiel a su compromiso con la excelencia, demuestra una vez más que el tren es el motor del Marruecos que viene.
