Rue20 Español/Monterrey
Los Leones del Atlas alcanzan una cifra sin precedentes que consolida su estatus como una de las selecciones más fiables del planeta y eleva el prestigio del fútbol marroquí.
La gesta de los Leones del Atlas no se mide solo en títulos o en victorias puntuales. Este martes, tras la agónica clasificación ante Países Bajos en los penales, Marruecos ha alcanzado una cifra que trasciende cualquier análisis táctico: 40 partidos consecutivos sin conocer la derrota. Una racha histórica que sitúa a la selección nacional en un lugar de privilegio en el firmamento futbolístico mundial.
El dato, que abarca encuentros oficiales y amistosos disputados desde que Mohamed Ouahbi tomó las riendas del equipo, refleja la solidez de un proyecto que ha sabido combinar identidad, juventud y capacidad de adaptación. Ninguna selección africana había logrado una racha de estas características en la era moderna del fútbol, y Marruecos, con este hito, no solo iguala a las grandes potencias del continente, sino que se codea con las mejores del mundo’
La racha comenzó hace más de dos años y ha incluido resultados de todo tipo: desde victorias contundentes ante rivales africanos hasta empates de prestigio frente a selecciones europeas y sudamericanas, pasando por triunfos en competiciones oficiales de máxima exigencia. Brasil, Escocia, Haití y, ahora, Países Bajos en una tanda de penales han sido algunos de los testigos de esta trayectoria impecable.
La cifra de 40 partidos sin perder no es casualidad. Detrás hay un trabajo minucioso del cuerpo técnico, una apuesta por la cantera y una filosofía de juego que ha calado en el vestuario. Ouahbi, que ha insistido en cada comparecencia en la importancia de la «resistencia mental» y la identidad del grupo, ha logrado transmitir a sus jugadores la certeza de que pueden competir contra cualquier rival en cualquier escenario.
Lo más destacable de esta racha es que no se ha construido a base de partidos cómodos o rivales menores. En este periodo, Marruecos ha enfrentado a selecciones de todos los continentes, ha disputado eliminatorias mundialistas con la presión de la clasificación y ha competido en una Copa del Mundo donde ha sido uno de los equipos más regulares. La solidez defensiva, la capacidad de reacción y la profundidad de banquillo han sido las claves de un éxito que trasciende lo anecdótico.
El propio Ouahbi, al término del partido ante Países Bajos, destacó que este grupo «está convencido de que puede llegar muy lejos». Esa convicción, alimentada por los resultados y por la confianza depositada en el proyecto, es el combustible que mantiene viva una racha que ya se ha convertido en leyenda.
Para la afición marroquí, estos 40 partidos invicto representan mucho más que una estadística. Son la confirmación de que el fútbol del país ha dado un salto cualitativo definitivo. Desde los niños que se asoman a las ventanas para seguir a los Leones hasta los veteranos que recuerdan el Mundial de 1986, todos comparten ahora la certeza de que este equipo ha llegado para quedarse.
El desafío ahora es mantener la racha en los octavos de final ante Canadá, un rival que, como advirtió Ouahbi, «planteará muchos problemas». Pero con 40 partidos invicto a sus espaldas, Marruecos ha demostrado que cualquier obstáculo es superable. Porque este equipo, como bien refleja su histórica racha, no sabe lo que es perder. Y en el fútbol, esa creencia es, a menudo, el primer paso hacia la gloria.
