Rue20 Español/Rabat
El Ejecutivo marroquí dio un paso decisivo hacia el fin del cambio horario vigente desde 2018. El Consejo de Gobierno, reunido este jueves, aprobó el Decreto n.º 2.26.530 sobre la hora legal, que fija el regreso al Tiempo Medio de Greenwich (GMT) a partir del 20 de septiembre de 2026, fecha en la que los relojes se retrasarán sesenta minutos.
La decisión llega respaldada por los tres partidos que conforman la coalición gobernante —el Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI), el Partido Auntenticidad y Modernidad (PAM) y el Partido Istiqlal—, que hicieron pública su posición conjunta tras semanas de deliberaciones internas sobre el impacto del horario adelantado.
Según el comunicado difundido por la mayoría, los dirigentes de las tres formaciones examinaron a fondo las consecuencias administrativas, económicas, sociales y psicológicas que ha generado el mantenimiento del huso horario adelantado, vigente de forma casi ininterrumpida desde su instauración. El resultado de ese análisis fue una postura unánime: recomendar el abandono del ajuste de 60 minutos y la vuelta al horario legal de referencia.
El Ejecutivo, indica el texto, acogió con buena disposición esta propuesta, lo que se tradujo en su plasmación inmediata en el Consejo de Gobierno de este jueves.
Los partidos de la mayoría enmarcaron la medida como respuesta directa a una reivindicación ciudadana sostenida en el tiempo. Una parte significativa de la población, recuerdan, ha venido solicitando desde hace años una revisión del sistema horario implantado en 2018, señalando su incidencia en los ritmos de sueño, la vida familiar y el bienestar general.
En esa línea, el comunicado defiende que recuperar el horario GMT favorecerá una mayor estabilidad psicológica y social entre los marroquíes, además de mejorar las condiciones de vida cotidianas de los hogares.
Más allá de la dimensión social, la coalición gubernamental vinculó la decisión con el contexto económico actual, sosteniendo que el cambio se ajusta a las necesidades presentes del país y puede traducirse en una administración pública más eficiente. El texto también pone el acento en el equilibrio entre vida laboral y personal, un aspecto que, según los promotores de la medida, se verá reforzado con la eliminación del desfase horario artificial.
Con la entrada en vigor del decreto prevista para mediados de septiembre, Marruecos pone así fecha a una transición que pone fin a ocho años de horario adelantado, en un proceso que combina deliberación política interna con una respuesta a una demanda ciudadana recurrente.
