Rue20 Español/Tánger
Lo que en Tánger se dibujó como un simple foro técnico terminó convirtiéndose en un giro estratégico para la gestión del Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán: la pesca hispano-marroquí entra en una fase de cooperación estructural y permanente, con la creación prevista de una red estable de intercambio científico, institucional y sectorial entre ambas orillas.
Según recogen medios del vecino ibérico, la conclusión, asumida de forma compartida por administraciones, científicos y profesionales del mar reunidos los días 15 y 16 de junio de 2026, apunta a un cambio de enfoque claro: dejar atrás los encuentros puntuales y avanzar hacia una arquitectura fija de coordinación transfronteriza. Entre las propuestas más destacadas figura la puesta en marcha de un observatorio conjunto del Estrecho y Alborán y la creación de grupos técnicos permanentes para armonizar datos, metodologías y decisiones sobre recursos pesqueros compartidos.
Este nuevo marco de cooperación incluiría también una red de pescadores observadores, concebida para integrar el conocimiento tradicional en los sistemas de seguimiento ambiental. La iniciativa, según se debatió en las mesas de trabajo, busca mejorar la calidad de la información sobre el estado de las especies, las capturas accidentales y la evolución de los ecosistemas marinos, cada vez más presionados por el cambio climático, la contaminación y la presencia de especies invasoras.
La visión compartida durante las jornadas es que el Estrecho y el mar de Alborán funcionan como un único espacio ecológico, donde las fronteras administrativas no alteran la movilidad de las especies ni la interdependencia de los recursos. Bajo esa premisa, los participantes coincidieron en la necesidad de reforzar la cooperación científica y la gestión conjunta para garantizar la sostenibilidad del sector pesquero artesanal.
Según las mismas fuentes, en el encuentro participaron representantes de instituciones españolas como el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y distintos organismos andaluces vinculados a la gestión pesquera. También asistieron organizaciones del sector como la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, junto a entidades ambientales como WWF y SOLDECOCOS.
Por parte marroquí estuvieron presentes responsables de la Secretaría de Estado de Pesca Marítima, la Fédération des Chambres des Pêches Maritimes y la Fédération des Coopératives de Pêche Artisanale du Maroc, además de profesionales del sector y representantes de la Cámara de Pesca Marítima de Tánger, coorganizadora del evento junto a la OPP72 de Conil.
El proceso, sin embargo, no nació en esta edición. Según recuerda la misma fuente, estas jornadas forman parte de un diálogo iniciado en 2018 que ha ido consolidando un espacio de intercambio entre administraciones, ciencia y sector pesquero de ambos países.
A partir de ese recorrido, la edición de 2026 marca un punto de inflexión: el paso de la cooperación declarativa a la estructuración de mecanismos permanentes. Entre los problemas abordados destacan la caída de determinadas poblaciones pesqueras, el impacto del cambio climático, la expansión de especies invasoras y la falta de relevo generacional en la pesca artesanal.
Las jornadas de Tánger, en este sentido, no se interpretan ya como un cierre de ciclo, sino como el inicio de una etapa más ambiciosa. La meta, tal como se desprende de las conclusiones, será transformar los acuerdos en proyectos operativos capaces de sostener una gestión compartida y continua del espacio marino del Estrecho y Alborán.
