Rue20 Español/Rabat
Los datos oficiales de la base de estadísticas comerciales de Naciones Unidas, UN COMTRADE, revelan un incremento sin precedentes en los intercambios comerciales entre Argelia e Israel, abriendo un debate sobre la coherencia entre las cifras económicas y las posturas políticas declaradas.
Según la última actualización disponible hasta enero de 2026, el volumen de importaciones israelíes procedentes de Argelia alcanzó en 2024 un total de 32,29 millones de dólares, marcando un salto abrupto respecto a años anteriores. El gráfico correspondiente muestra un aumento repentino entre 2023 y 2024, con una subida vertical que indica la entrada de envíos de alto valor en un corto periodo de tiempo.

Este repunte resulta especialmente llamativo en el contexto de la política exterior argelina. Argelia mantiene oficialmente una posición firme contra la normalización de relaciones con Israel.
El presidente del país ha reiterado en varias ocasiones que cualquier acercamiento está condicionado al establecimiento de un Estado palestino plenamente soberano, postura que también expresó en declaraciones al diario francés L’Opinion. Esta línea diplomática se inscribe en la continuidad de una histórica reticencia, que el propio mandatario ha contrastado con etapas anteriores bajo los gobiernos de Chadli Bendjedid y Abdelaziz Bouteflika.
La publicación de estas cifras —actualizadas en septiembre de 2025— plantea interrogantes sobre la naturaleza real de estos intercambios comerciales. Analistas y expertos apuntan a la posibilidad de que las transacciones se realicen mediante intermediarios internacionales o a través de empresas multinacionales, lo que permitiría que los productos sean registrados como exportaciones argelinas sin implicar necesariamente relaciones directas visibles entre ambos Estados.
No obstante, el hecho de que estos datos figuren en una base oficial de Naciones Unidas, alimentada por registros aduaneros y reportes proporcionados por los propios países, refuerza su credibilidad y añade complejidad al análisis. En este contexto, surgen dudas sobre los mecanismos de control del comercio exterior y sobre la coherencia entre los flujos económicos detectados y las posiciones políticas mantenidas públicamente.
El caso pone de relieve la creciente dificultad de rastrear con precisión los circuitos del comercio internacional en un entorno globalizado, donde las cadenas de suministro y los intermediarios pueden difuminar el origen y destino reales de las mercancías. Mientras tanto, el notable incremento registrado en 2024 sigue sin una explicación oficial detallada, alimentando el debate tanto en el ámbito económico como político.
