Rue20 Español / Madrid
Walid El Moumen
El partido ultraderechista español VOX no desaprovecha ninguna oportunidad para atacar al PSOE y a Marruecos con el objetivo de desgastar al Gobierno de Pedro Sánchez y erosionar su imagen ante la opinión pública española. Su última ofensiva gira en torno a la financiación concedida por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para la modernización de las infraestructuras ferroviarias y viarias de Marruecos, una decisión que la formación de Santiago Abascal ha utilizado para lanzar una nueva campaña de críticas contra el Ejecutivo socialista y su política hacia Rabat.
El hecho de que el BEI esté presidido por la exvicepresidenta del Gobierno español Nadia Calviño ha servido a VOX para intentar vincular esta operación financiera con el PSOE, presentándola como una supuesta prueba de que el Ejecutivo español favorece los intereses de Marruecos. Sin embargo, esta interpretación omite un aspecto fundamental: el Banco Europeo de Inversiones es una institución financiera de la Unión Europea, independiente de los gobiernos nacionales, cuyas decisiones responden a sus propios órganos de gobierno y a la estrategia económica y de cooperación de la Unión.
Pese a ello, VOX sostiene que el Gobierno de Pedro Sánchez está protegiendo los intereses del Reino de Marruecos, cuando la financiación forma parte de una política europea de inversión en países socios. La formación de Abascal mezcla deliberadamente la figura de Nadia Calviño con la institución que preside para sugerir que el PSOE controla las decisiones del BEI. Sin embargo, el hecho de que una antigua ministra española dirija un organismo comunitario no significa que este actúe siguiendo las directrices del partido al que perteneció o del Gobierno del que formó parte. Es que el BEI no es un instrumento del PSOE ni del Ejecutivo español.
Esta estrategia responde a una dinámica política cada vez más habitual en el discurso de VOX: atribuir al Gobierno español responsabilidades sobre decisiones que escapan a sus competencias. Cada vez que surge una cuestión relacionada con Marruecos, la formación intenta convertirla en un nuevo argumento contra Sánchez, aunque se trate de decisiones adoptadas por instituciones europeas o en el marco de políticas comunitarias.
En este caso, VOX ha presentado los 365 millones de euros destinados a la modernización de la red ferroviaria marroquí como si se tratara de una ayuda gratuita concedida por España o por el PSOE. La realidad es muy distinta. Se trata de un préstamo del Banco Europeo de Inversiones para financiar proyectos concretos de infraestructura, una práctica habitual dentro de la política de cooperación e inversión de la Unión Europea con países vecinos.
Además, esta financiación responde también a intereses estratégicos europeos. Marruecos es uno de los principales socios comerciales de la Unión Europea y desempeña un papel clave en las cadenas logísticas e industriales que conectan Europa con África. Una red ferroviaria más moderna facilita el comercio, mejora el transporte de mercancías y beneficia también a numerosas empresas europeas que operan en el Reino o participan en proyectos de ingeniería, construcción y tecnología ferroviaria.
El debate sobre las prioridades de inversión del Banco Europeo de Inversiones es legítimo y forma parte de la discusión política dentro de la Unión Europea. Sin embargo, convertir una decisión adoptada por una institución comunitaria en una supuesta maniobra del PSOE para favorecer a Marruecos muestra una corte de miras en el tratamiento de los asuntos relacionados con el Reino.
La estrategia de VOX consiste en aprovechar cualquier asunto relacionado con Marruecos para reforzar su discurso de confrontación con el Ejecutivo socialista y alimentar la idea de una supuesta subordinación de España a Rabat. Sin embargo, los hechos muestran que la financiación aprobada por el BEI responde a una política europea de cooperación económica y de intereses compartidos, no a una decisión del Gobierno de Pedro Sánchez.
De esta manera, los ultraderechistas españoles muestran que están dispuestos a hacer lo que sea solo para llegar a la Moncloa, o al menos, una coalición con el PP, que les permite aplicar su proyecto extremista que apunta contra la inmigración y todo lo que es marroquí.
