Rue20 Español/Rabat
La temporada invernal 2025-2026 en Marruecos ha marcado un hito histórico, al registrar precipitaciones que duplican la media habitual y pulverizar récords de lluvia y nieve que databan de la década de 1990, según informó la Dirección General de Meteorología (DGM).
Los meses de diciembre, enero y febrero estuvieron caracterizados por una sucesión de perturbaciones meteorológicas que generaron lluvias torrenciales, nevadas significativas y fuertes variaciones de temperatura en todo el país.
La DGM atribuyó este fenómeno al debilitamiento del vórtice polar, que provocó el descenso de aire frío hacia Marruecos y el posicionamiento de la corriente en chorro sobre el territorio, favoreciendo la llegada de masas de aire húmedas.
Con cifras en mano, la DGM indicó que este invierno se considera el tercero más lluvioso desde 1981, con un promedio de 136 mm, frente a los 71 mm habituales, solo superado por los inviernos de 2010 (200 mm) y 1996 (178 mm). Asimismo, el número de días de lluvia se incrementó notablemente, alcanzando una media de 36 días frente a los 17 habituales.
Varias ciudades del Reino batieron sus récords históricos de frecuencia pluviométrica. Ifrane registró 49 días de lluvia, superando su marca de 1963; Kenitra acumuló 43 días frente a los 41 de 1996; El Jadida contabilizó 41 días frente a los 36 en 1996; Casablanca alcanzó 38 días, superando su récord de 1997; y Khouribga registró 37 días frente a los 35 de 2010.
El fenómeno también se reflejó en acumulados récord de precipitaciones. Tánger recibió 1.296 mm, muy por encima de los 889 mm de 1996, mientras que Nouaceur sumó 448 mm, superando los 386 mm de 1997, y Sidi Slimane registró 435 mm frente a 418 mm en 1997.
En el frente blanco, la cobertura de nieve alcanzó 55.495 kilómetros cuadrados, el nivel más alto desde 2019, aunque posteriormente se redujo a 20.000 km² en enero.
La DGM subrayó que esta temporada pone de manifiesto la magnitud de la variabilidad climática en Marruecos y la necesidad de mantener una vigilancia meteorológica constante para mejorar la capacidad de anticipar fenómenos extremos.
