Marruecos pisa el acelerador de la inversión con 29 nuevos proyectos aprobados

 

Rue20 Español/Rabat

Tres años después de la entrada en vigor de la nueva Carta de Inversiones, Marruecos cosecha los frutos de una apuesta que comienza a consolidar su soberanía económica.

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La undécima reunión de la Comisión Nacional de Inversiones (CNI), presidida este jueves en Rabat por el jefe de Gobierno, Aziz Akhannouch, no solo ha dado luz verde a una treintena de proyectos, sino que ha servido para certificar que el Reino ha superado con creces el umbral de los 500.000 millones de dirhams en convenios firmados desde la puesta en marcha del nuevo marco regulatorio, según un comunicado.

Pero más allá de las cifras macro, lo que subyace en el comunicado oficial es un cambio de paradigma: la inversión ya no se concibe como un fin en sí mismo, sino como una herramienta de reequilibrio territorial y de creación de empleo estable. Y en esta undécima edición, la geografía de los proyectos aprobados habla por sí sola.

42.000 millones para 16 provincias

El pleno de la CNI ha dado su visto bueno a 29 proyectos de convenios de inversión, a los que se suman nueve adendas, en el marco del dispositivo principal. El montante global roza los 42.000 millones de dirhams, una inyección que se traducirá en cerca de 9.800 puestos de trabajo, de los cuales 2.400 serán directos y 7.400 indirectos.

Lo relevante aquí no es únicamente el volumen, sino la dispersión. Estos proyectos no se concentran en los polos tradicionales. Abarcan 16 provincias y prefecturas repartidas en seis regiones del Reino. Nombres como Al Haouz, El Jadida, Moulay Yacoub, Nador, Rehamna y Taroudant aparecen en el mapa de la inversión, lo que indica una voluntad deliberada de descongestionar la costa atlántica y el norte para oxigenar el interior y el sur.

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Agroalimentación, química y aeronáutica: Los motores del empleo

La diversificación es otra de las claves. Los 29 proyectos aprobados en el dispositivo principal afectan a trece sectores de actividad. Desde el turismo y el ocio hasta las infraestructuras portuarias, pasando por las telecomunicaciones, la valorización de residuos y las energías renovables.
Sin embargo, hay un sector que destaca por encima del resto en generación de empleo: la industria agroalimentaria, seguida de la química y paraquímica y, cerrando el podio, la aeronáutica.

Este dato no es baladí. Refleja la apuesta por sectores con alto valor añadido y capacidad de integración de la mano de obra local, alineados con las prioridades estratégicas del Reino en materia de seguridad alimentaria e industrialización.

Si el dispositivo principal marca el ritmo, el mecanismo estratégico define el futuro. En esta línea, la Comisión ha aprobado tres proyectos de convenios por valor de 8.400 millones de dirhams, capaces de generar más de 2.700 empleos directos. Estos se implantarán en cuatro regiones clave —Casablanca-Settat, Rabat-Salé-Kenitra, Fez-Mequinez y Tánger-Tetuán-Alhucemas— y abarcan tres sectores de alto voltaje: la industria del vehículo eléctrico, la aeronáutica y el textil.

La apuesta por el vehículo eléctrico, en particular, sitúa a Marruecos en la carrera global por la movilidad sostenible, aprovechando su posición de puente entre Europa y África.

Además, la Comisión ha concedido el carácter estratégico a otros tres proyectos de inversión adicionales, que suman cerca de 29.000 millones de dirhams y aportarán más de 1.100 empleos directos. Con estos movimientos, el Gobierno no solo atrae capital, sino que posiciona al Reino como un hub industrial capaz de competir en las cadenas de valor más exigentes.

Akhannouch no ha escatimado en subrayar los avances logrados en estos tres años de vigencia de la Carta. El balance acumulado —391 convenios de inversión firmados por un total de 520.000 millones de dirhams— no es un dato frío. Detrás de esas cifras hay una estrategia que el jefe de Gobierno ha resumido en varios ejes: reequilibrio territorial, promoción del empleo estable, igualdad de género, desarrollo sostenible y, sobre todo, el impulso de nuevas industrias estratégicas que refuerzan la competitividad y la soberanía económica del Reino.

Marruecos ya no se limita a ser un destino atractivo por sus costes. La Carta de Inversiones, operativa desde marzo de 2023, ha demostrado ser el catalizador de una nueva fase: la de la inversión inteligente, aquella que no solo busca rentabilidad, sino que teje un entramado productivo capaz de resistir los embates de la geopolítica mundial. La undécima CNI no ha hecho más que confirmar que el rumbo está trazado.

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