Rue20 Español/Rabat
El tráfico marítimo que surca las aguas del estrecho de Gibraltar no cesa de aumentar, y con él, el riesgo de un incidente ecológico de gran envergadura. Conscientes de esta amenaza latente, las marinas de Marruecos y Francia han desplegado entre el 16 y el 19 de junio un ejercicio conjunto de lucha contra la contaminación accidental en el mar, desarrollado frente a las costas de Casablanca.
Según furntes ministeriales francesas, la maniobra, que ha combinado sesiones teóricas con pruebas prácticas en alta mar, ha contado con la participación del buque de apoyo francés Rhône —un edificio de la clase Loire especializado en asistencia y protección medioambiental— y del patrullero de altura marroquí Rais Charkaoui.
El objetivo no era otro que afinar los protocolos de intervención y homogeneizar el manejo de los equipos antipolución, de modo que, ante una eventual marea negra o fuga de sustancias peligrosas, la respuesta sea rápida, eficaz y perfectamente sincronizada.
El programa se articuló en dos fases bien diferenciadas. La primera, desarrollada en tierra, reunió a oficiales del Estado Mayor del Sector Marítimo de Casablanca, representantes de la Escuela Real Naval y cuadros del Centro de Lucha Antipolución (CELAP) de la Marina Real. Durante estas jornadas, el comandante del Rhône expuso las capacidades operativas de su buque y los procedimientos franceses para contener derrames, mientras que los especialistas del CELAP compartieron su experiencia en la gestión de emergencias en el litoral marroquí. El intercambio de conocimientos entre el centro galo de excelencia (CEPPOL) y su homólogo marroquí permitió confrontar métodos y sentar las bases de una actuación común.
La segunda fase trasladó el escenario al mar. El Rhône y el Rais Charkaoui desplegaron sus respectivos dispositivos antipolución bajo la atenta mirada de observadores de ambas naciones. El momento central de la operación fue la instalación de un barrera flotante, guiada mediante un sistema de deriva (paravane) aportado por la célula antipolución del puerto militar de Brest. Este ingenio, valorado por su sencillez de manejo, demostró ser un aliado decisivo para agilizar el cerco de la mancha contaminante en condiciones reales. Los equipajes pudieron así evaluar la precisión de las maniobras, la soltura en el manejo de los materiales y la coordinación exigida en una intervención de estas características.
El ejercicio no ha sido un mero ensayo técnico, sino una apuesta estratégica por la interoperabilidad. Marruecos, cuyo litoral atlántico y mediterráneo soporta una densidad de tráfico comercial cada vez mayor, considera esta preparación esencial para salvaguardar sus ecosistemas y su economía.
Francia, por su parte, ve en esta colaboración un reflejo del compromiso compartido por la seguridad marítima en el arco occidental del Mediterráneo y el Estrecho de Gibraltar, dos espacios vitales para el comercio y la biodiversidad. La fluidez de los intercambios y el ambiente de cooperación que ha presidido estas jornadas confirman, una vez más, la solidez de una alianza que trasciende lo militar para abrazar la defensa del patrimonio natural común.
