Rue20 Español/Madrid
La Unión Europea reaccionó este miércoles a las amenazas comerciales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra España, después de que el Gobierno español rechazara permitir el uso de las bases de Morón y Rota en una eventual ofensiva militar contra Irán. Trump advirtió el martes con “cortar todo el comercio con España” y calificó al país como un socio “terrible” por su negativa a colaborar en la operación.
En respuesta, el presidente francés, Emmanuel Macron, contactó con el jefe del Ejecutivo español para trasladarle la solidaridad de Francia y el respaldo europeo ante la tensión diplomática con Washington. Según fuentes del Elíseo, la conversación reafirmó el apoyo político a España en el actual contexto.
Por su parte, la Comisión Europea expresó su “plena solidaridad” con todos los Estados miembros y aseguró que está preparada para actuar si fuera necesario para salvaguardar los intereses de la Unión Europea. El portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill, subrayó que la política comercial es competencia exclusiva de Bruselas y garantizó que la institución protegerá los intereses europeos frente a posibles medidas unilaterales.
La Comisión recordó además que el comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos está “profundamente integrado y es mutuamente beneficioso”, insistiendo en la importancia de preservar relaciones comerciales estables y predecibles en un contexto internacional marcado por la incertidumbre.
En este marco, Bruselas señaló que el año pasado ambas partes alcanzaron un acuerdo que limitó los aranceles generales estadounidenses a un máximo del 15 %, y expresó su expectativa de que Washington respete plenamente los compromisos adquiridos en la declaración conjunta que selló el pacto. No obstante, el proceso de ratificación en el Parlamento Europeo ha experimentado retrasos debido a tensiones arancelarias previas y a decisiones judiciales en Estados Unidos que afectaron parte de la política comercial de la Administración Trump.
España, por su parte, reiteró que cualquier revisión de la relación bilateral con Estados Unidos deberá respetar la legalidad internacional y los acuerdos vigentes entre la Unión Europea y Washington, en un escenario de creciente fricción diplomática y comercial.
