Rue20 Español/Rabat
La final de la Copa Africana de Naciones 2025, disputada en Rabat entre Marruecos y Senegal, sigue generando ondas expansivas muchos meses después. Dos nuevos episodios —las revelaciones del periodista Romain Molina y la circulación de un documento falsamente atribuido al TAS— han reavivado la controversia en torno a un título que, oficialmente, sigue siendo marroquí.
La final de la CAN 2025, que enfrentó a los Leones del Atlas y a los Leones de la Teranga en el estadio de Rabat, no ha dejado de dar que hablar desde aquel 18 de enero en el que el partido se vio empañado por el abandono temporal de la selección senegalesa. Lo que en el terreno de juego fue una victoria senegalesa por 1-0 en la prórroga, se transformó semanas después en un terremoto administrativo que otorgó el título a Marruecos. Ahora, dos nuevos acontecimientos han vuelto a poner el foco sobre un expediente que la afición marroquí daba por cerrado.
La primera resolución de la Comisión Disciplinaria de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) no satisfizo las aspiraciones de Marruecos. A pesar de los incidentes que llevaron a la selección senegalesa a abandonar el terreno de juego, aquel órgano rechazó los argumentos de la Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF) sobre la aplicación de los artículos 82 y 84 del reglamento de la CAN, limitándose a imponer sanciones individuales y económicas.
La FRMF recurrió de inmediato. Y semanas después, el Jurado de Apelación de la CAF llegó a una conclusión radicalmente distinta: anuló la decisión de primera instancia, declaró a Senegal perdedor por incomparecencia (3-0) y otorgó oficialmente el título continental a Marruecos. Un giro de 180 grados que, ya entonces, generó interrogantes sobre cómo dos órganos de una misma institución podían llegar a análisis tan opuestos.
Estas dudas han sido reavivadas por las recientes declaraciones del periodista de investigación francés Romain Molina. Según Molina, que afirma basarse en «fuentes fiables», el primer veredicto de la Comisión Disciplinaria habría sido «alterado» en perjuicio de Marruecos. El periodista sugiere que existieron presiones sobre la presidenta de dicha comisión, en un contexto en el que ciertos responsables de la CAF habrían querido evitar críticas de favoritismo hacia el Reino.
Otro elemento señalado por Molina es la audiencia concedida a la delegación marroquí: una intervención extremadamente limitada en la que, según sus fuentes, apenas se habría formulado una sola pregunta. Esta circunstancia, de confirmarse, plantearía serias dudas sobre el respeto al principio de contradicción y al derecho de defensa de la FRMF en la primera instancia.
Es importante subrayar que estas acusaciones no han recibido confirmación oficial ni por parte de la CAF ni de las personas señaladas. No obstante, alimentan los interrogantes que ya surgieron tras el espectacular revirement entre la primera decisión y la resolución en apelación.
Paralelamente, durante el fin de semana ha circulado masivamente en redes sociales un documento presentado como una sentencia del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) que anularía la decisión de la CAF y devolvería el título continental a Senegal. El documento, que lleva la referencia CAS 2026/A/10857, afirma que el TAS habría dado la razón al recurso de la Federación Senegalesa de Fútbol (FSF).
Sin embargo, múltiples evidencias apuntan a que se trata de una falsificación. La primera y más evidente es el número de expediente: el recurso de Senegal fue registrado oficialmente por el TAS el 25 de marzo de 2026 bajo la referencia CAS 2026/A/12295, y un procedimiento arbitral mantiene el mismo número desde su registro hasta la sentencia final. La discrepancia es determinante.
Además, el TAS ha desmentido categóricamente la existencia de dicha decisión. Vanessa Tracey, responsable de comunicación del TAS, ha declarado: «El TAS es consciente de las falsas informaciones que circulan sobre el procedimiento TAS 2026/A/12295… Ninguna decisión oficial ha sido dictada hasta la fecha y el procedimiento sigue en curso».
El propio formato del documento viral revela su naturaleza fraudulenta: una sentencia del TAS suele contener una exposición detallada de los hechos, los argumentos de las partes, un análisis jurídico exhaustivo y las motivaciones del colegio arbitral, extendiéndose a lo largo de varias decenas de páginas. El documento que ha circulado se limita a una sola página sin desarrollo jurídico alguno.
La FRMF ha sido tajante: una fuente de la federación consultada por medios locales aseguró que no ha recibido ninguna notificación oficial del TAS con sede en Lausana. El abogado marroquí Mourad Elajouti ha calificado el documento como «simple rumor» y ha insistido en su absoluta falta de fundamento oficial. Elajouti recordó además que el procedimiento ante el TAS no tiene efecto suspensivo, por lo que la decisión de la Comisión de Apelación de la CAF que otorga el título a Marruecos sigue plenamente vigente.
El sitio web oficial del TAS no contiene ninguna sentencia relativa a este caso. Si el tribunal hubiera dictado una resolución de esta relevancia, habría sido publicada de inmediato y posteriormente difundida por la CAF, la FRMF y la FSF.
La Federación Senegalesa de Fútbol presentó su recurso ante el TAS el 25 de marzo de 2026. Dicho recurso sigue pendiente de resolución, sin que se haya fijado fecha para una audiencia. La propia institución arbitral ha confirmado que el procedimiento permanece abierto y que la comunicación oficial debe consultarse exclusivamente a través de sus canales oficiales.
Mientras tanto, la única resolución ejecutiva es la de la Comisión de Apelación de la CAF. Marruecos sigue siendo, oficialmente, el campeón de África 2025.
El expediente de la final de la CAN 2025 se ha convertido en un ejemplo paradigmático de los desafíos que enfrenta la gobernanza del fútbol africano: decisiones contradictorias de órganos de una misma institución, sospechas de interferencias externas, recursos ante instancias internacionales y campañas de desinformación en redes sociales. La circulación de un documento falsificado, difundido incluso por algunos medios extranjeros, revela hasta qué punto la desinformación se ha convertido en un arma en esta batalla extradeportiva.
Los Leones del Atlas, mientras tanto, mantienen su condición de campeones continentales. El título, conquistado primero en el césped y después en los despachos, resiste los embates de quienes pretenden cuestionarlo con bulos y falsificaciones. La afición marroquí, que llenó las gradas de Rabat aquella tarde de enero, espera que la justicia deportiva confirme lo que ya es una realidad indiscutible: Marruecos es el campeón de África 2025.
