Rue20 Español/Rabat
Marruecos se prepara para disputar una final de la Copa Africana de Naciones (CAN) por primera vez en 22 años, con la oportunidad de conquistar su primer título continental desde 1976, en un momento en el que su fútbol exhibe músculo como nunca.
Según destaca Diario AS, el Reino ha consolidado un proyecto que ha dado frutos tanto a nivel masculino como femenino.
Marruecos fue cuarto en el Mundial de Qatar 2022, obtuvo bronce en los Juegos Olímpicos de 2024, se coronó campeón del mundo Sub-20 el pasado año y alcanzó los cuartos de final en el Mundial Sub-17.
En el fútbol femenino, la selección fue subcampeona de la CAN y se clasificó por primera vez para los Mundiales Sub-20 y Sub-17.
El éxito responde a un plan liderado desde hace una década por el presidente de la Federación, Fouzi Lekjaa, y respaldado por las autoridades, en particular por SM el Rey Mohammed VI.
Diario AS subraya que «el verdadero inicio puede situarse en 2019, cuando la federación inauguró su nueva y fastuosa ciudad deportiva, acuñada con el nombre del máximo representante de la corona, y que se encuentra a la vanguardia de las de su especie».
El equipo técnico, encabezado por Regragui, ha reforzado la captación de jugadores de origen marroquí en las principales ligas europeas.
Según el propio Regragui, citado por AS, «tenemos una diáspora que está por todo el mundo, a diferencia de otros países. Tenemos marroquíes de España, Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania e Italia. Y en las categorías inferiores, incluso estamos empezando a tener marroquíes procedentes de Inglaterra. También tenemos saharauis de Noruega. Y toda esta cultura dual es una fortaleza, pero al mismo tiempo cada uno tiene su propia cultura».
El plan federativo también incluye un Comité de Expertos que supervisa la planificación deportiva. Entre sus integrantes destacan Abián Perdomo, procedente del Real Madrid, para el desarrollo del jugador local, y Óscar Garro. En la parcela femenina, Jorge Vilda dirige la selección nacional.
El estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat, con capacidad para 68.700 espectadores, ha acogido todos los partidos del torneo y representa la última joya de la infraestructura deportiva marroquí.
Según AS, «su exterior presenta una fachada de diseño paramétrico con un sistema de iluminación integrado que crea espectáculos visuales. El interior prioriza la acústica y la atmósfera para amplificar la pasión de la afición».
Además, Marruecos tiene en construcción un estadio en Casablanca con más de 115.000 espectadores, con el que busca arrebatar la final del Mundial 2030 a España.
Con este proyecto integral, Marruecos aspira a cumplir un gran sueño: convertirse en el primer país africano en conquistar un Mundial, consolidando su fútbol como un referente continental y mundial.
