Rue20 Español/Rabat
La vigente campeona del mundo necesitó de un autogol en el minuto 111 para doblegar a la sensación del torneo, una Cabo Verde que nunca bajó los brazos y que puso en jaque a los de Scaloni. Mientras, Marruecos, el otro gran referente africano, se prepara para su duelo de octavos ante Canadá.
El Hard Rock Stadium de Miami fue testigo anoche de uno de esos partidos que el fútbol guarda en su memoria para siempre. No por la exquisitez del juego, sino por la épica de un guion que nadie se atrevió a escribir. Argentina, la selección que ostenta el trono mundial, sufrió como pocas veces para doblegar a Cabo Verde (3-2) en la prórroga de unos dieciseisavos de final que rozaron el milagro. El gol en propia puerta de Diney Borges en el minuto 111, tras un cabezazo de Cristian Romero, salvó a la Albiceleste de una de las mayores sorpresas en la historia de los Mundiales.
El conjunto caboverdiano, debutante en la cita y ocupa el puesto 64 del ránking FIFA, no solo empató en dos ocasiones, sino que obligó a la campeona a exhibir su mejor versión para no naufragar.
La magia de Messi y la resistencia de Vozinha
Los primeros compases del encuentro invitaron al bostezo. Argentina, espesa y sin mordiente, no encontraba el camino ante una Cabo Verde que, lejos de encerrarse, plantó cara desde el primer minuto.
Fue entonces cuando apareció Lionel Messi. En el minuto 29, el capitán argentino controló de forma magistral un envío en profundidad de Lisandro Martínez y, con una vaselina perfecta, batió al veterano portero Vozinha para firmar su vigésimo gol en Mundiales.
Pero la alegría duró poco. En la segunda mitad, Cabo Verde avisó de su credenciales. Deroy Duarte, tras irrumpir en el área, conectó un potente disparo que se coló entre las piernas de un defensor para establecer el 1-1 en el minuto 59. A partir de ahí, el partido se convirtió en un suplicio para Argentina. Vozinha, de 40 años, se erigió como un muro infranqueable: detuvo un mano a mano a Messi, desvió un tiro libre con efecto hacia la escuadra y volvió a negar el gol al astro argentino en el descuento.
En el tiempo extra, Argentina golpeó primero. Lisandro Martínez, el mismo que había asistido a Messi, aprovechó un córner para batir a Vozinha y poner el 2-1 en el minuto 92. Sin embargo, Cabo Verde no se rindió. Once minutos después, Sidny Lopes Cabral firmó uno de los goles del torneo: recortó hacia el interior desde la izquierda y conectó un disparo con efecto que se coló por la escuadra de Dibu Martínez. El 2-2 devolvía la esperanza a los africanos.
Pero el destino tenía la última palabra. En el minuto 111, un saque de esquina botado por Messi encontró la cabeza de Cristian Romero. El remate del defensor, que se dirigía fuera, impactó en la mano de Diney Borges y terminó dentro de la portería. Era el 3-2 definitivo. Argentina respiraba. Cabo Verde lloraba, pero con la cabeza bien alta.
Scaloni y Messi: «Sabíamos que iba a ser muy duro»
Lionel Scaloni, que alcanzó su centésimo partido al frente de la selección, reconoció el sufrimiento de su equipo. «Este equipo nunca baja los brazos y eso es mucho más importante que otras cosas», afirmó el técnico. «De los 100 partidos, este es de los que más me ha marcado como entrenador».
Messi, designado mejor jugador del encuentro, fue claro: «Sabíamos que iba a ser un partido muy duro. Este equipo no había perdido contra España ni contra Uruguay». El astro argentino admitió que el equipo perdió la pelota y dejó de presionar, lo que complicó el partido. «Esto es lo que te marca este Mundial: todo es muy igualado».
Marruecos, el espejo africano
Mientras Argentina celebraba un pase que supo a rescate, la atención en el continente africano se vuelve hacia Marruecos. Los Leones del Atlas, que ya hicieron historia en Catar 2022 al alcanzar las semifinales, se enfrentan este sábado a Canadá en los octavos de final en el NRG Stadium de Houston. Marruecos, que eliminó a Países Bajos en la tanda de penales, parte como favorito y busca seguir escribiendo su propia leyenda.
El fútbol africano está dejando una huella imborrable en este Mundial. Cabo Verde, con una población de apenas medio millón de habitantes, se ha convertido en la nación más pequeña en disputar una eliminatoria directa de una Copa del Mundo y ha demostrado que el talento y el coraje no entienden de ránkings. Su gesta, aunque terminó en derrota, quedará grabada en la memoria de todos.
Argentina, por su parte, se medirá a Egipto el próximo martes en Atlanta. Los faraones, que eliminaron a Australia en los penaltis, buscarán dar la campanada ante una Albiceleste que ha mostrado demasiadas fisuras. Para Marruecos, el ejemplo de Cabo Verde es un recordatorio de que en el fútbol todo es posible. Y los Leones del Atlas, con su historia y su calidad, están llamados a seguir haciendo vibrar a todo un continente.
