Rue20 Español/Tánger
En Marruecos, un tren de alta velocidad llamado «Al Boraq» redefine la experiencia de viajar, ofreciendo una combinación de velocidad, modernidad y sorpresas inesperadas.
En un reportaje exclusivo para el medio Clarín, el enviado especial Nicolás Coppa nos sumerge en una experiencia de viaje única: el «Al Boraq», el tren de alta velocidad de Marruecos.
Inaugurado en 2018 y preparado para recibir el Mundial 2030, este tren no solo destaca por su velocidad, sino también por las sorpresas que aguardan a sus pasajeros.
El viaje en el «Al Boraq» es una experiencia que desafía las expectativas. «Son 250 los kilómetros que separan a las sedes principales de la Copa Africana de Naciones, que serán anfitrionas también del Mundial 2030. Y se recorren en un tiempo insólito para el que no está acostumbrado a estas bestias con forma de flecha: una hora y cinco minutos», relata Coppa, destacando la eficiencia del servicio.
La aventura comienza en la estación de Rabat, un espacio modernísimo que sorprende por su ambiente cosmopolita. «En medio de ese concierto políglota, ruedas de valijas y tacos golpeando los mosaicos espejados, una cumbia», describe Coppa. La música, proveniente de un celular, es nada menos que «Vamos a bailar» del grupo argentino Yerba Brava, un toque inesperado que evoca recuerdos de Buenos Aires.
El artículo de Clarín también destaca la comodidad y eficiencia del tren. Con opciones como la categoría turista, que ofrece «butacas como las verdes del viejo pullman del Roca» y enchufes para cargar dispositivos, el «Al Boraq» se adapta a las necesidades de los viajeros modernos. La velocidad del tren es impresionante, alcanzando los 318 kilómetros por hora, lo que permite cubrir largas distancias en tiempo récord.
El impacto del «Al Boraq» se extiende más allá de la experiencia individual del viaje. «Es tan práctico y eficiente el servicio que ofrecen estos trenes, además de seguros, que los planteles de la Copa Africana se movieron a bordo de ellos cada vez que tuvieron que llegar hasta alguna de las sedes», señala Coppa. El tren se perfila como un elemento clave para el Mundial 2030, facilitando el traslado de los aficionados y jugadores.
La llegada a Tánger es otro punto culminante del viaje, con una estación que refleja la modernidad y la identidad marroquí.
Coppa concluye que viajar en el «Al Boraq» es una experiencia que «provoca envidia» y que demuestra que «viajar es fatal para los prejuicios, pero en este caso también para el ego».
