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Argelia está recurriendo a la migración y al apoyo al Polisario como instrumentos estratégicos para ejercer presión geopolítica sobre España y Marruecos.
Este movimiento se enmarca en el creciente malestar de Argel por el respaldo internacional, liderado por España, a la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara, una iniciativa que cuenta con el apoyo de muchos países, incluidas potencias de primer orden, según un análisis publicado por Tribuna Digital7.
🌍 Argelia: la sombra que usa la migración y el Polisario para debilitar a Marruecos y chantajear a España
✍️ Patricia MedjidiJuez | Tribuna Digital7
En los últimos meses, España ha experimentado un incremento alarmante en la llegada de inmigrantes irregulares desde Argelia.… pic.twitter.com/lBpNJWwUD2
— Tribuna Digital7 (@TribunaLibreES) September 2, 2025
En los últimos meses, España ha enfrentado un aumento alarmante en la llegada de migrantes irregulares procedentes de Argelia, quienes arriban a las costas españolas en embarcaciones precarias, lanchas rápidas y a través de redes criminales bien organizadas.
Según el análisis, esta oleada migratoria no responde a consideraciones humanitarias ni a proyectos de cooperación, sino a una táctica deliberada de Argelia para sancionar al gobierno español por su cambio de postura en 2022, cuando Madrid respaldó oficialmente el plan de autonomía marroquí para el Sáhara.
Este giro diplomático fue percibido por Argelia como una “bofetada política”, desencadenando una “fría distancia calculada” en las relaciones bilaterales.
El uso de la migración como arma coercitiva busca recordar al gobierno de Pedro Sánchez que Argelia tiene la capacidad de desestabilizar la frontera sur de España cuando lo considere oportuno, al tiempo que envía un mensaje a Europa: sin la cooperación de Argel, la cuenca mediterránea podría volverse aún más ingobernable.
Sin embargo, la respuesta española ha sido calificada de “baja intensidad”, limitada a gestos diplomáticos y silencios, mientras las cifras reflejan un incremento sostenido de llegadas irregulares.
El análisis subraya que “la frontera sur de España no se defiende con comunicados, sino con una voluntad política firme y acuerdos precisos que impongan obligaciones a quienes la vulneran”.
El artículo también aborda el papel del Frente Polisario, descrito como un instrumento dependiente del respaldo económico, diplomático y militar de Argelia.
El análisis destaca que la Organización de las Naciones Unidas no reconoce la autoproclamada “rasd” y que un número creciente de países respalda el plan de autonomía marroquí como la única solución viable al conflicto artificial.
En contraste con las acusaciones de la propaganda argelina, en las provincias del sur de Marruecos “no hay guerra ni represión sistemática, sino vida, empleo, integración y desarrollo”.
Por el contrario, en los campamentos de Tinduf, miles de retenidos viven en condiciones miserables, utilizados como moneda de cambio por Argelia y el Frente Polisario en un conflicto que, según el artículo, es mantenido artificialmente para proyectar poder en la región.
Argelia, según el análisis, percibe en el conflicto artificial una oportunidad para contrarrestar la influencia marroquí y soñar con un acceso al Atlántico a través de un hipotética pseudoentidad bajo su órbita.
Sin embargo, el creciente respaldo internacional al plan de autonomía marroquí ha reducido el margen de maniobra de Argel, que ahora recurre a tácticas como la migración irregular para mantener su influencia en el Mediterráneo occidental.
El artículo concluye con un llamado a una respuesta más contundente por parte de España y Europa, subrayando que la estabilidad en la región depende de acuerdos claros y de una postura firme frente a las estrategias de presión de Argelia.
Mientras tanto, el drama humano de los migrantes y los atrapados en Tinduf continúa siendo un recordatorio de las consecuencias de un conflicto alimentado por intereses geopolíticos.
