Rue20 Español/Rabat
No es solo un partido de fútbol. Es un espejo donde Países Bajos y Marruecos se miran y reconocen sus propias complejidades. El lunes, en el Estadio de Monterrey (México), no solo se enfrentan dos selecciones por un puesto en los octavos de final del Mundial; se enfrentan dos historias que, durante décadas, han caminado entrelazadas.
La prensa neerlandesa lo sabe y por eso, esta vez, su cobertura ha ido más allá de los análisis tácticos de siempre. En sus páginas y ondas se respira un temor inconfesable: el miedo a que la criatura que ayudaron a formar, la selección marroquí actual, acabe devorando a su creador.
El factor humano, la gran incógnita
El duelo tiene un componente emocional que trasciende lo deportivo. Varios de los Leones del Atlas que saltarán al césped nacieron en Países Bajos. Nombres como Noussair Mazraoui, Sofyan Amrabat, Ismael Saibari o Anass Salah-Eddine crecieron en las categorías inferiores del fútbol neerlandés antes de optar por defender los colores de Marruecos.
Este fenómeno, lejos de ser un simple dato anecdótico, ha generado un debate social en el país europeo. El exinternacional Rafael van der Vaart, ahora comentarista, causó revuelo en marzo al afirmar que los marroquíes de origen neerlandés que eligen a Marruecos lo hacen porque «no son lo suficientemente buenos» para la ‘Orange’. Unas declaraciones que han añadido un plus de motivación a una selección marroquí que busca demostrar que su éxito no es casualidad.
Un proyecto con vistas al 2030
El diario Trouw ha puesto el foco en la estrategia a largo plazo de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF). Para el medio, este partido no es solo una prueba para el Mundial actual, sino un examen de cara al gran objetivo: la Copa del Mundo de 2030, que Marruecos coorganizará con España y Portugal.
El periódico destaca que Marruecos ya no es la «sorpresa» o el «caballo negro» del torneo. Es un rival consolidado que empató con Brasil y derrotó a Escocia y Haití en la fase de grupos. Pero más allá de los resultados, el proyecto que se está tejiendo desde las bases es lo que realmente preocupa a sus rivales.
La captación de jóvenes talentos de la diáspora, como el caso de Ayoub Bouaddi, quien decidió representar a Marruecos antes del Mundial y ya ha brillado con dos actuaciones de alto nivel, es la prueba de que el trabajo de captación y formación empieza a dar sus frutos.
Las grietas en la armadura ‘Orange’
Mientras Marruecos llega con la moral alta, la prensa neerlandesa no oculta sus dudas. El portal especializado VoetbalPrimeur ha publicado un análisis demoledor sobre el desempeño defensivo de la selección de Ronald Koeman en la fase de grupos.
A pesar de clasificarse como líder del Grupo F tras vencer a Túnez, Países Bajos recibió cuatro goles, dos de ellos en acciones a balón parado.
Históricamente, la defensa neerlandesa era un muro en este tipo de jugadas, pero el medio señala que la repetición del mismo esquema defensivo en cada saque de esquina o falta lateral ha convertido a la ‘Orange’ en un equipo predecible y vulnerable. Un error que, en una eliminatoria directa, puede resultar letal.
El pesimismo también ha calado entre las leyendas del fútbol neerlandés. René van de Kerkhof, bicampeón del mundo con Países Bajos en los años 70, fue claro en la emisora Omroep Brabant:
«Marruecos tiene un equipo de primer nivel. Juegan con muchísima intensidad y cuentan con futbolistas del Paris Saint-Germain y con Saibari. Tengo miedo de que no consigamos clasificarnos».
Incluso aventuró que el encuentro podría resolverse en los penaltis, donde, en su opinión, Países Bajos acabaría eliminado. Su hermano Willy, en cambio, se mostró más optimista, aunque reconociendo la magnitud del desafío: «Será uno de los mejores partidos del torneo. Marruecos es un gran rival, pero creo que al final lograremos ganar».
Por su parte, el capitán neerlandés Virgil van Dijk lanzó un aviso a sus compañeros, recogido por RTL Nieuws:
«Será un partido muy difícil y muy complejo. Cuando dejas espacios como nos ha ocurrido en algunos momentos recientes, las grandes selecciones te castigan.»
Y Marruecos, con su velocidad y su pegada, está más que preparado para asestar ese golpe. El martes, en Monterrey, el rugido de los Leones del Atlas resonará con más fuerza que nunca, dispuesto a ahogar el silbido naranja.
