Rue20 Español/Madrid
Europa continúa bajo los efectos de una canícula que ha batido récords de temperatura en numerosos países y que, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), podría prolongarse durante al menos dos semanas más, con el foco desplazándose progresivamente hacia los Balcanes.
En el vecino ibérico, España, las altas temperaturas han provocado un importante impacto sobre la salud pública. De acuerdo con el Instituto de Salud Carlos III, la ola de calor ha causado 327 fallecimientos desde el pasado 21 de junio, mientras que el número total de muertes atribuidas al calor desde el inicio de la temporada de vigilancia, a mediados de mayo, asciende a 611.
El episodio ha dejado además registros históricos. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), los días 22 y 23 de junio fueron los más calurosos de ese mes desde que comenzaron los registros nacionales en 1950. En el norte del país, el aeropuerto de Bilbao alcanzó nuevos récords tanto de temperaturas máximas diurnas como de mínimas nocturnas. Aunque la AEMET dio por concluida oficialmente la ola de calor en España, las temperaturas extremas continúan afectando a gran parte del continente.
La Organización Meteorológica Mundial advirtió que la exposición prolongada al calor, especialmente cuando las temperaturas nocturnas permanecen elevadas, incrementa considerablemente el riesgo para la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que las personas mayores, los niños, las mujeres embarazadas, los trabajadores al aire libre y quienes padecen enfermedades crónicas son los colectivos más vulnerables, aunque el estrés térmico puede afectar a cualquier persona durante episodios extremos.
Francia también atraviesa una situación excepcional. El país registró el 24 de junio el día más caluroso de su historia, con una temperatura media superior a los 30 grados durante 24 horas por primera vez. Asimismo, la localidad de Palluau alcanzó los 43,8 grados centígrados, mientras que las autoridades informaron de 40 fallecimientos por ahogamiento en la última semana, relacionados con el aumento de personas que buscaron refugio del calor en ríos y otras zonas de baño.
Las altas temperaturas también han llevado a Bélgica a activar una alerta por calor, mientras que Alemania y Suiza han decretado alertas rojas en numerosas ciudades, entre ellas Berlín, Fráncfort, Colonia, Ginebra, Basilea y Zúrich, ante la previsión de que el episodio de calor extremo continúe durante los próximos días.
Las autoridades meteorológicas y sanitarias europeas mantienen el llamamiento a la población para extremar las medidas de prevención frente a las altas temperaturas, evitar la exposición prolongada al sol, mantenerse hidratados y prestar especial atención a los grupos más vulnerables.
