Rue20 Español/Salé
La llegada del primer lote de helicópteros de ataque Apache AH-64E a la Primera Base Aérea de Salé marca un hito en la profunda transformación de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) de Marruecos.
En un contexto regional complejo, marcado por tensiones con Argelia, la inestabilidad en el Sahel y las amenazas separatistas en el sur, el Reino ha emprendido una ambiciosa modernización de sus capacidades militares, priorizando la tecnología de punta y un enfoque cualitativo centrado en el poderío aéreo.M
Un reciente informe de política titulado Modernización de la Defensa de Marruecos: Inversiones Estratégicas en Seguridad, elaborado conjuntamente por la Global Governance & Sovereignty Foundation y la fundación alemana Konrad Adenauer, analiza esta evolución. El documento subraya la apuesta marroquí por la innovación tecnológica, la diversificación de alianzas y el desarrollo de una industria militar nacional.
La adquisición de los helicópteros Apache, con sus avanzados sistemas de puntería (TADS), simboliza este salto cualitativo. Su capacidad para combates de alta intensidad y ataques precisos aporta un elemento disuasorio significativo al arsenal de las FAR.
Sin embargo, es en el ámbito de los drones donde la modernización marroquí se manifiesta con mayor contundencia. Desde 2021, el país ha incorporado 13 drones Bayraktar TB2 turcos, con un pedido adicional de 6 unidades. Estos vehículos aéreos no tripulados (UAV), con una autonomía de 27 horas y adaptados a las condiciones desérticas, son ideales para misiones de vigilancia y ataque en el sur del país, permitiendo un control efectivo de las amenazas transfronterizas.
La adquisición de drones Bayraktar Akinci, con un alcance de 7.500 kilómetros, una autonomía de 40 horas y capacidad para portar misiles aire-aire y sistemas de guerra electrónica, eleva aún más el nivel tecnológico de las FAR. La construcción de una fábrica de Baykar en Marruecos, anunciada a principios de 2025, con capacidad para producir hasta 1.000 drones TB2 y Akinci al año, refuerza la apuesta por la soberanía industrial, reduciendo la dependencia del mantenimiento extranjero.
Esta estrategia de autosuficiencia se extiende a otros ámbitos, con proyectos de ensamblaje local, formación de ingenieros y la negociación de cláusulas de transferencia de tecnología con los proveedores. El objetivo es claro: alcanzar una plena soberanía militar en áreas clave como la aviación, la artillería y los misiles.
La búsqueda de la calidad prima sobre la cantidad. Lo demuestran las próximas entregas de aviones F-16 Block 70/72 estadounidenses, equipados con el radar AESA APG-83, y las especulaciones sobre la posible adquisición del caza furtivo F-35, que convertiría a Marruecos en el primer país árabe y africano en poseer esta avanzada tecnología. Estas adquisiciones modernizarán la fuerza aérea y reforzarán la interoperabilidad con la OTAN, especialmente en ejercicios como el African Lion.
En el ámbito terrestre, destaca la incorporación del sistema de artillería Atmos 2000 israelí, un obús de 155 mm con un alcance de 41 kilómetros, que complementa los 36 obuses Caesar franceses adquiridos en 2022.
Esta modernización no solo fortalece la defensa del territorio, sino que posiciona a Marruecos como un actor clave para la estabilidad en el Sahel. Su capacidad en drones de largo alcance, guerra electrónica y su cooperación con la OTAN lo convierten en un socio estratégico para las potencias occidentales. Su participación en el Diálogo Mediterráneo de la OTAN desde 1994 y su implicación en operaciones marítimas y terrestres lo consolidan como un pilar de seguridad entre Europa y África.
Finalmente, el refuerzo de las capacidades en ciberseguridad y guerra híbrida se perfila como una prioridad en el cambiante panorama de la seguridad global.
