Rue20 Español/Málaga
Las calles de Málaga respiran fútbol, pasión y, sobre todo, una mezcla de certezas y sueños cruzados. A minutos del pitido inicial que decidirá el campeón del mundo, la capital de la Costa del Sol se ha convertido en un hervidero de aficionados donde las banderas rojigualdas se mezclan con alguna que otra albiceleste, y el ambiente promete una noche histórica. Nuestro equipo se ha desplazado al centro neurálgico de la celebración para recoger el pulso de una hinchada que no esconde sus pronósticos.
Entre cánticos y selfis grupales, un grupo de seguidoras españolas irrumpen con la energía que caracteriza a la afición local. Erika, con una sonrisa de oreja a oreja y la camiseta roja puesta, sentencia a Rue20 Español sin titubear: “Yo soy Erika, y va a ser intenso, porque va a ganar España, porque está clarísimo, porque somos los mejores, y ya está”. A su lado, otra aficionada asiente y añade: “Yo creo que también va a ganar España, porque hemos hecho un mundial muy bueno, y ya está, a darlo todo”.
La marea roja no se detiene. Preguntadas por el ambiente, ambas coinciden en que la ciudad está viviendo una fiesta mayúscula. “La fiesta en Málaga, pues muy intensa, aquí lo celebramos un montón, al igual que en el centro también, y a darlo todo también”, relata Erika, mientras su compañera apostilla: “Sí, aquí es que sabemos cómo se le va la fiesta”.
La confianza es absoluta. Otra voz se suma al coro: “Ninguna duda de que vamos a ganar, ninguna. El partido sí que vamos a ganar”. Y el grito de guerra estalla: “España, España, ninguna duda de que vamos a ganar”. Pero no todo es euforia desmedida; también hay espacio para el respeto y la organización. Un aficionado que observa el gentío comenta: “Este ambiente es muy bueno, mucha alegría de que los españoles estén juntos, y muy bien ordenado”. Y, entre risas, confiesa: “Esta final da muchos nervios, Argentina es un buen equipo, pero yo pienso que vamos a ganar”.
En medio del océano rojo, la presencia argentina se hace notar con la voz de Cristian, un malagueño de adopción que no olvida sus raíces. Con acento porteño mezclado con el de la tierra que lo acoge, se dirige a nuestro micrófono: “Muy buenas, me llamo Cristian, soy nacido en Argentina pero vivo mucho tiempo en España”. Su mensaje es de hermandad, pero su corazón se inclina hacia el lado albiceleste: “y hoy espero que sea una noche increíble, entre familia y que gane el mejor obviamente”.
Cuando le pedimos un pronóstico, no duda: “espero que el resultado sea, creo que va a ser 3 a 1 para Argentina”. Y, con un guiño a la afición local, añade: “Así que vamos a Argentina, vamos a España también pero vamos a Argentina. Vamos por la cuarta”, en clara alusión a la estrella que persigue la selección de Scaloni.
Málaga se ha convertido en un escenario de contrastes perfectos: la fe inquebrantable de los españoles, que ven en su equipo a los merecedores del cetro, y la ilusión mesurada pero firme de los argentinos, que sueñan con la cuarta. Los bares de la ciudad han colgado sus pantallas, las terrazas están a rebosar y el olor a merluza frita y tapas se mezcla con el rugido de los acordeones.
Rue20 Español ha podido comprobar que, más allá de los colores, lo que predomina es el deseo de disfrutar de una final que promete emociones fuertes. Como bien resumió una de las aficionadas, “va a ser intenso”. Y en Málaga, esa intensidad ya se palpa desde horas antes de que el balón ruede. Queda claro que, gane quien gane, la fiesta está asegurada en esta ciudad que vibra al ritmo del fútbol total.
