Rue20 Español/ Rabat
El ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, instó el lunes en Cotonú a convertir el espacio afroatlántico en un actor de la gobernanza oceánica mundial, subrayando que la seguridad marítima, los corredores logísticos verdes y la transición energética sostenible constituyen los pilares de una integración africana basada en acciones concretas y una cooperación reforzada.
En una alocución pronunciada en su nombre por el embajador y director general de la Agencia Marroquí de Cooperación Internacional (AMCI), Mohamed Methqal, durante la 7.ª Reunión Ministerial del Proceso de los Estados Africanos Atlánticos (PEAA), Bourita indicó que este encuentro marca una nueva etapa en la evolución de esta asociación, orientada ahora hacia la puesta en práctica de su visión.
Señaló que la Declaración de Cotonú, que clausurará los trabajos de esta reunión, refleja esta evolución al definir orientaciones concretas en tres ámbitos interdependientes: la seguridad marítima, los corredores logísticos verdes y la transición energética sostenible.
El ministro afirmó que el espacio afroatlántico, durante mucho tiempo infrautilizado pese a su importancia geoestratégica, debe convertirse en una palanca de paz, estabilidad y prosperidad compartida, y recordó que esta visión se inscribe en la Iniciativa Real lanzada por Su Majestad el Rey Mohammed VI en favor del espacio africano atlántico.
A este respecto, puso de relieve el Mensaje dirigido por el Soberano a la Cumbre «África por el Océano», celebrada en junio de 2025 en Niza, en el que Su Majestad el Rey subraya que » La costa atlántica africana ha sido un eje particularmente desatendido, a pesar de representar un potencial inconmensurable de apertura, tránsito y proyección para el continente «.
Al abordar los desafíos geoestratégicos internacionales, Bourita recordó que cerca del 90 % del comercio mundial, que representa más de 12.000 millones de toneladas de mercancías y un valor anual próximo a los 18.000 miles de millones de dólares, se transporta por vía marítima, y que cerca del 30 % este comercio transita por pasos estratégicos situados en África o en sus proximidades, en particular el estrecho de Gibraltar, el golfo de Guinea, el cabo de Buena Esperanza, el canal de Suez, Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz.
Añadió que los Estados africanos contribuyeron a la elaboración de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convención de Montego Bay de 1982), al tiempo que consideró que la crisis del estrecho de Ormuz en 2026 puso de manifiesto los límites de los mecanismos internacionales de prevención y gestión de las crisis marítimas, con una reducción cercana al 70 % del tráfico petrolero, un incremento de los precios mundiales de la energía de entre el 15 % y el 25 %, así como importantes perturbaciones en las cadenas de suministro, que afectaron especialmente a la seguridad alimentaria de varios países africanos.
En este contexto, Bourita estimó que corresponde a los Estados africanos atlánticos contribuir activamente a la gobernanza internacional de los espacios y pasos marítimos, y señaló que dichos espacios constituyen bienes comunes de la circulación mundial, cuya instrumentalización con fines coercitivos representa una amenaza directa para la paz y la prosperidad.
El ministro también destacó las Iniciativas Reales a favor de África, en particular la destinada a facilitar el acceso de los Estados del Sahel al océano Atlántico, así como el proyecto del Gasoducto Africano Atlántico, con una longitud cercana a los 6.900 kilómetros, que abastecerá a 13 Estados africanos mediante una inversión estimada entre 25.000 y 30.000 millones de dólares, calificándolo como un corredor de paz, integración regional y soberanía energética.
Bourita insistió en el refuerzo de la cooperación regional mediante el intercambio de información e inteligencia, el desarrollo de capacidades y la coordinación de las acciones de lucha contra la piratería, la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, los tráficos transnacionales y los ciberataques dirigidos contra las infraestructuras portuarias y marítimas, y señaló que la seguridad marítima constituye una condición indispensable para la integración económica del espacio afroatlántico.
En este marco, anunció la organización, en septiembre próximo por parte del Ministerio marroquí de Justicia, de una sesión de desarrollo de capacidades para los Estados miembros del PEAA en los ámbitos de la lucha contra el terrorismo, la delincuencia transnacional organizada y la cultura de los derechos humanos, en aplicación del marco de cooperación adoptado en 2024 por los ministros de Justicia del Proceso.
Al abordar la economía azul y los corredores logísticos verdes, el ministro señaló que África concentra apenas el 5 % de la capacidad portuaria mundial, pese a que representa el 17 % de la población mundial, y estimó que un aumento de solo el 5 % de la participación del continente en el comercio marítimo mundial generaría cerca de 900.000 millones de dólares adicionales para las economías africanas.
Instó al desarrollo de infraestructuras portuarias modernas, resilientes y respetuosas con el medio ambiente, a la digitalización de los procedimientos portuarios y aduaneros, así como al refuerzo de la conectividad de los Estados del interior con los puertos atlánticos.
A este respecto, Bourita citó el puerto marroquí de Tanger Med, que gestiona más de 150 millones de toneladas de mercancías al año y conecta África con más de 180 puertos del mundo, así como el futuro puerto Dajla Atlántico. También recordó la celebración, el pasado mes de abril en El Jadida, de la primera reunión de las autoridades portuarias de los Estados miembros del PEAA, que inició un proceso de concertación destinado a establecer un marco de cooperación en este ámbito.
En cuanto a la transición energética sostenible, el ministro reafirmó el compromiso de Marruecos a favor de una transición justa, inclusiva y adaptada a las realidades de los Estados miembros, y subrayó que África, que genera menos del 4 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, dispone de un potencial estimado de 11.000 gigavatios de energía solar, 1.400 gigavatios de energía eólica y 350 gigavatios de energía hidroeléctrica, pero solo capta alrededor del 2 % de las inversiones mundiales en energías renovables.
Asimismo, instó a una mayor movilización de financiación destinada a la transición energética, la resiliencia climática y la protección de los ecosistemas marinos y costeros, y recordó que las necesidades del continente se estiman en más de 100.000 millones de dólares anuales hasta 2030.
Bourita indicó que Marruecos, que aspira a elevar la proporción de energías renovables al 52 % de su capacidad eléctrica instalada de aquí a 2030, ya ha invertido más de 8.000 millones de dólares en este sector y mantiene su disposición a compartir su experiencia con sus socios africanos. Señaló que el Gasoducto Africano Atlántico contribuirá igualmente al refuerzo de la soberanía energética de los países africanos y de los Estados del Sahel.
Asimismo, el ministro instó a encomendar a la Secretaría Permanente del PEAA la elaboración, en concertación con los Estados miembros, de una hoja de ruta que traduzca las orientaciones de la Declaración de Cotonú en acciones concretas, acompañadas de plazos, indicadores de seguimiento, proyectos prioritarios, mecanismos de financiación y responsables de ejecución.
En la misma línea, subrayó que la credibilidad del Proceso dependerá de su capacidad para generar resultados tangibles, y señaló que, en menos de cuatro años, el PEAA se consolidó como uno de los instrumentos más prometedores de la cooperación africana.
Finalmente, Bourita reafirmó la convicción de Marruecos en la capacidad de las soluciones africanas para responder a los desafíos del continente, asegurando que el Reino, bajo el impulso de Su Majestad el Rey Mohammed VI, continuará su compromiso a favor de la consolidación de un espacio afroatlántico de paz, libertad y prosperidad compartida.
