Rue20 Español/El Aaiún
Marruecos ha logrado un importante avance diplomático en América Latina y el Caribe, consolidando el apoyo a su plan de autonomía para el Sáhara.
Esta victoria diplomática, resultado de una estrategia a largo plazo que combina la diplomacia proactiva, la cooperación Sur-Sur y una sólida red de asociaciones, ha llevado a varios países de la región a reconsiderar sus posturas históricas sobre la cuestión del Sáhara.
El caso de Panamá ejemplifica este cambio de paradigma. Tras haber sido el primer país latinoamericano en reconocer a la autoproclamada “rasd” en 1980, e incluso albergar su «embajada», Panamá retiró su reconocimiento en noviembre de 2024.
Esta semana, el ministro de Asuntos Exteriores panameño, Javier Martínez-Acha Vásquez, visitó Rabat y entregó una carta del presidente José Raúl Mulino al ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, reafirmando el apoyo de Panamá a la iniciativa de autonomía marroquí como «la base más seria, creíble y realista para la resolución de la disputa».
El presidente Mulino también expresó el deseo de fortalecer la cooperación política y económica con Marruecos.
Este cambio de postura no es un caso aislado. Influenciados por la diplomacia marroquí y una coyuntura geopolítica en constante evolución, varios países de la región han reevaluado sus posiciones, optando por el pragmatismo y el diálogo.
La propuesta de autonomía de Marruecos, presentada como una solución seria y realista, ha ganado credibilidad frente a otras opciones consideradas obsoletas o irrealistas.
La estrategia marroquí se basa en varios pilares: una diplomacia activa que fomenta el diálogo y la cooperación económica y cultural; el fortalecimiento de las asociaciones Sur-Sur; y la consolidación de alianzas internacionales. Esta combinación de firmeza en los principios, apertura al diálogo y pragmatismo político ha demostrado ser eficaz.
El creciente reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara se refleja también en la apertura de consulados en las provincias del sur.
Los esfuerzos multidimensionales de la diplomacia marroquí, incluyendo la parlamentaria, han jugado un papel crucial en este avance. Desde 2014, el Parlamento marroquí ha incrementado su presencia en la región, pasando de observador a «socio avanzado» en el Foro de Presidentes de los Poderes Legislativos de América Central, el Caribe y México (FOPREL) en 2024.
La creación del Foro Económico Marruecos-América Latina-Caribe también ha contribuido a fortalecer los lazos entre las regiones.
Marruecos ha logrado desmontar la propaganda del Frente Polisario, presentando sus argumentos con mayor eficacia y transparencia. Países como Ecuador, Brasil, Chile, Perú y Paraguay han expresado su apoyo a la propuesta de autonomía marroquí.
Si bien se han logrado avances significativos, Marruecos continúa trabajando para convencer a países con tendencias socialistas, como Nicaragua y Uruguay, de la legitimidad de su posición.
América Latina sigue siendo una región estratégica para Marruecos, y el Reino mantiene su compromiso con una diplomacia constante y constructiva, basada en asociaciones mutuamente beneficiosas, para defender sus intereses fundamentales, incluyendo su soberanía sobre el Sáhara.
