Louzán y el doble relato sobre la final del Mundial 2030

 

Rue20 Español/ Fez

Meryem Ghoua

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Las palabras vuelven a enfrentarse con los hechos. Rafael Louzán ha reabierto el debate sobre la final del Mundial 2030 insistiendo en que España lidera el proyecto conjunto con Marruecos y Portugal.

Sin embargo, sus declaraciones contrastan con una realidad difícil de ignorar: hace apenas unos meses el propio presidente de la Real Federación Española de Fútbol tuvo que rectificar después de dar prácticamente por hecha la celebración de la final en territorio español. Hoy, mientras Marruecos continúa avanzando en la construcción del estadio Hassan II y acelera las inversiones para el Mundial, la sede del partido más importante del torneo sigue sin decidirse y únicamente la FIFA tendrá la última palabra.

En declaraciones concedidas a la Cadena COPE antes del encuentro entre España y Francia, Louzán manifestó su malestar por las informaciones que han vuelto a situar a Marruecos como un firme candidato para albergar la final del Mundial de 2030. El dirigente defendió que España «lidera» el proyecto del centenario y lamentó que se genere un debate que, a su juicio, puede perjudicar la candidatura conjunta.

«España lidera este Mundial y no deben surgir dudas», afirmó el presidente de la RFEF, quien también consideró que discutir públicamente la sede de la final debilita el trabajo que realizan conjuntamente España, Marruecos y Portugal.

No obstante, estas declaraciones han reavivado un debate que dista mucho de estar resuelto. La designación de la final continúa siendo competencia exclusiva de la FIFA y ninguno de los tres países organizadores ha recibido garantías sobre el escenario que acogerá el encuentro decisivo.

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Las palabras de Louzán también han llamado la atención porque suponen un nuevo cambio de tono respecto al discurso que mantuvo meses atrás. En enero, durante un acto oficial, aseguró con rotundidad que España albergaría la final del Mundial de 2030, unas declaraciones que provocaron incomodidad dentro de la candidatura tripartita y que terminaron obligándole a matizar públicamente su postura.

Días después reconoció que España aspira a organizar la final únicamente dentro del marco de la candidatura compartida con Marruecos y Portugal y admitió implícitamente que ninguna decisión estaba tomada. Aquella rectificación evidenció que cualquier anuncio anticipado carecía de respaldo oficial y que la última decisión pertenece exclusivamente a la FIFA.

Mientras tanto, Marruecos continúa reforzando su candidatura con hechos. El Reino desarrolla uno de los mayores planes de inversión deportiva de su historia con motivo del Mundial 2030, moderniza su red de infraestructuras y construye el estadio Hassan II de Casablanca, un recinto llamado a convertirse en uno de los más grandes y modernos del planeta, con capacidad prevista para más de 115.000 espectadores.

A ello se suma la creciente proyección internacional del fútbol marroquí. Tras el histórico cuarto puesto conseguido en el Mundial de Catar 2022, la organización de la Copa Africana de Naciones 2025 y otros grandes eventos deportivos, Marruecos ha demostrado una capacidad organizativa que ha sido reconocida por numerosos organismos internacionales y que fortalece aún más su posición dentro del proyecto mundialista.

Por ello, algunos consideran que insistir reiteradamente en un supuesto liderazgo exclusivo de España no refleja el espíritu con el que nació la candidatura. El expediente de 2030 fue concebido como una organización compartida entre tres países y cualquier decisión estratégica, especialmente la elección de la sede de la final, deberá responder a criterios técnicos y deportivos, no a declaraciones públicas ni a reivindicaciones políticas.

Defender la candidatura marroquí tampoco implica restar méritos a España, cuya trayectoria organizativa y peso histórico en el fútbol mundial son incuestionables. Sin embargo, tampoco resulta apropiado presentar como un hecho consumado una decisión que todavía no existe. Si algo demostró la rectificación del propio Louzán hace unos meses es que ninguna federación puede atribuirse la final antes de que la FIFA cierre oficialmente el reparto de las sedes.

A día de hoy, la realidad es clara: España desea albergar la final y Marruecos también. Ambos países cuentan con argumentos sólidos para defender sus candidaturas, pero la decisión todavía está abierta. Hasta que la FIFA se pronuncie, cualquier afirmación que presente una sede como definitiva no deja de ser una declaración de intenciones y no una realidad.

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