Rue20 Español/Madrid
El Gobierno español respondió con un mensaje de calma a las nuevas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó a España como «un aliado horrible» y amenazó con poner fin a las relaciones comerciales entre ambos países. Desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez insistieron en que los vínculos económicos, políticos y de defensa entre Madrid y Washington continúan siendo sólidos y beneficiosos para ambas partes.
Las declaraciones de Trump se produjeron antes del inicio de la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, donde el mandatario estadounidense aseguró que ya no tenía interés en mantener relaciones comerciales con España, reavivando un discurso que ya había utilizado en anteriores ocasiones.
En respuesta, fuentes del Gobierno español recordaron que Estados Unidos mantiene un superávit comercial con España, por lo que también obtiene importantes beneficios de la relación bilateral. Asimismo, subrayaron que la política comercial no depende de los gobiernos nacionales, sino que es una competencia de la Unión Europea, por lo que cualquier decisión de este tipo debe abordarse en el marco comunitario.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también trató de rebajar la tensión al explicar que mantuvo una conversación informal con Donald Trump durante la cumbre, en la que ambos intercambiaron impresiones sobre el Mundial de fútbol que se celebra en Estados Unidos. Sánchez aseguró que el encuentro transcurrió en un ambiente cordial y negó que existiera cualquier tipo de enfrentamiento entre ambos dirigentes.
Desde Bruselas, las instituciones europeas expresaron igualmente su respaldo a España y consideran poco probable que las declaraciones de Trump se traduzcan en medidas comerciales concretas. La Unión Europea ha defendido en ocasiones anteriores que la política comercial común impide adoptar decisiones unilaterales dirigidas contra un único Estado miembro.
El nuevo episodio refleja las diferencias políticas entre la Administración estadounidense y el Gobierno español, aunque Madrid mantiene su apuesta por preservar la cooperación con Washington y evitar una escalada diplomática, mientras confía en que las relaciones económicas entre ambos países continúen desarrollándose dentro del marco de colaboración entre Estados Unidos y la Unión Europea.
