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Marruecos se alza como líder en desarrollo de infraestructuras en África, con un impresionante aumento de 51,24 puntos en el Índice Africano de Desarrollo de Infraestructuras (AIDI) entre 2003 y 2024, según un informe reciente de la consultora Intelpoint.
Este avance, el más significativo entre las principales economías del continente, lo posiciona en el séptimo puesto a nivel continental, superando a varias potencias económicas de mayor tamaño.
Dos décadas de transformación
El AIDI, elaborado por el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), evalúa la calidad, densidad y accesibilidad de las infraestructuras estratégicas, incluyendo transporte, energía y telecomunicaciones. Marruecos, con un PIB de 157.090 millones de dólares (aproximadamente 1.578 billones de dírhams marroquíes), ha visto su puntuación en el índice ascender de 19,08 en 2003 a 70,32 en 2024. Esta evolución refleja una «transformación estructurante» durante las últimas dos décadas, según el informe.
El contraste con Nigeria
El caso de Nigeria, cuarta economía africana con un PIB de 199.720 millones de dólares (cerca de 2.004 billones de dírhams), ilustra el contraste. Con una puntuación de tan solo 25,70 en el AIDI 2024, ocupa el puesto 24 en la clasificación. Esta disparidad, a pesar de un PIB superior al de Marruecos, revela una «profunda disyunción entre la riqueza nominal y el estado de las infraestructuras», destaca el informe. La puntuación de Marruecos, casi tres veces superior a la de Nigeria, subraya la importancia de la planificación estratégica y la inversión sostenida en infraestructuras.
La clave: políticas públicas coherentes
El informe de Intelpoint argumenta que el AIDI no se limita a medir el tamaño de la economía, sino que evalúa la eficacia de las políticas públicas en el desarrollo de infraestructuras.
«El índice premia la capacidad de los Estados para estructurar su territorio, organizar sus flujos y garantizar el acceso a los servicios fundamentales,» señala el documento.
El progreso constante de Marruecos, impulsado por un enfoque planificado y multidimensional, contrasta con los resultados más irregulares de otras grandes potencias regionales, demostrando la importancia de la coherencia en las políticas de desarrollo.
