Rue20 Español/Dajla
Lo que hace unos años parecía una ambición técnica y diplomática, hoy avanza con pasos concretos y visión de futuro. Marruecos se prepara para extender su red nacional de gas hasta Dajla, con el objetivo de integrarla al Gasoducto Africano Atlántico, uno de los proyectos energéticos más importantes del continente. Así lo anunció la ministra de Transición Energética y Desarrollo Sostenible, Leila Benali, quien confirmó que su departamento lanzará próximamente una convocatoria de manifestación de interés para esta conexión estratégica.
Este paso marca un momento clave: Marruecos se afirma como pieza central en la transformación energética africana, al integrarse de manera efectiva a un corredor gasístico que unirá Nigeria con Europa, atravesando África Occidental. La primera fase —Senegal, Mauritania y Marruecos— progresa con estudios de ingeniería finalizados, evaluaciones sobre el terreno en curso y análisis de impacto ambiental y social avanzados.
El respaldo político y diplomático al proyecto ha sido igualmente sólido. En 2024, se celebró una reunión ministerial entre los países de la CEDEAO, Marruecos y Mauritania, que concluyó con la firma de un Acuerdo Intergubernamental (IGA) y de un Acuerdo con el Gobierno Anfitrión (HGA), validando el compromiso conjunto hacia una integración energética regional real y operativa.
Este gasoducto, de más de 6.800 km de longitud y con una capacidad estimada en 30.000 millones de metros cúbicos anuales, representa una infraestructura clave para estimular el desarrollo económico, ampliar el acceso a la energía eléctrica y fomentar la creación de empleo. Con una inversión global que ronda los 25.000 millones de dólares, el proyecto impulsa también la preparación del continente para la futura economía del hidrógeno verde.
La ministra Benali subrayó que esta iniciativa se inscribe dentro de la Visión Real de Su Majestad el Rey Mohamed VI, orientada a reforzar el acceso de los países del Sahel al Atlántico y a consolidar la integración económica continental. El Reino avanza así hacia su objetivo de consolidarse como corredor energético entre África, Europa y el espacio atlántico.
El trazado hacia Dajla responde a una decisión estratégica con fuerte carga simbólica y geopolítica. Integrar el sur del Reino en esta gran obra energética reafirma su papel dentro del desarrollo nacional, fortalece su vínculo con África Occidental y refleja la apuesta de Marruecos por una soberanía energética que tenga raíces africanas y proyección internacional.
